17 enero, 2008

Criminología. Breve introducción.

CRIMINOLOGÍA. DEFINICIÓN.

La Criminología es, en palabras de García Pablos de Molina (1996) una ciencia empírica e interdisciplinaria que se ocupa del delito, el delincuente, la víctima y el control social del comportamiento delictivo, tratando de suministrar una información válida sobre la génesis y dinámica del problema eficaz del delito, y sobre las técnicas de intervención positiva en el hombre delincuente, así como también informar sobre programas eficaces de prevención.

- Que la Criminología sea una “ciencia empírica” no significa que los conocimientos acumulados por ella merezcan el rango máximo de fiabilidad propio de las denominadas “ciencias exactas”. Sólo significa que utiliza un determinado método para obtener la información deseada sobre el problema criminal y para verificarla satisfactoriamente; un método inductivo basado en el análisis y observación de la realidad individual y social.

- La Criminología, por su base interdisciplinaria, ha conseguido acumular y sistematizar un valioso caudal de informaciones sobre le problema criminal, un núcleo de conocimientos científicos que acusa la impronta dinámica e interaccionista de las modernas concepciones criminológicas.

- El estudio de la víctima del delito y la acentuación de la relevancia del control social son dos nuevos centros de interés en la investigación criminológica que ponen fin a toda una etapa científica de exclusiva preocupación por la persona del delincuente. La actual preocupación por la víctima responde a la necesidad de redefinir el rol de esta en el fenómeno delictivo, planteando sobre nuevas bases sus relaciones con otros protagonistas del crimen y con el propio sistema legal y social.

A este enfoque dinámico e interaccionista se debe una nueva “imagen” de la victima como activa protagonista del suceso delictivo y la relevancia de ciertas variables personales, objetivas y situacionales relacionadas con la misma en la determinación selectiva del riesgo de victimización; la posibilidad de trazar programas eficaces de prevención del delito, operando discriminadamente sobre grupos que exhiben más elevados riesgos de victimización; la capacidad informadora de la víctima sobre la criminalidad real no detectada por las encuestas oficiales.

Los compromisos político-sociales del Estado con las víctimas inocentes del delito y su traducción en los correspondientes programas de prestaciones son algunas de las proposiciones más sugestivas de la joven victimología.

- Un segundo exponente del giro metodológico que ha contribuido a la ampliación del objeto de la Criminología es la moderna teoría del control social, desestimada por la Criminología positivista.

Esta partía de una visión consensual y armoniosa del orden social que las leyes se limitaría a reflejar. Los teóricos positivistas tampoco someten a crítica al concreto funcionamiento del sistema, el proceso de aplicación de tales definiciones normativas a la realidad. El denunciante, la policía, el proceso penal, etc. son meras correas de transmisión que aplican fiel y objetivamente la voluntad de la ley.

Para el labeling approach (teorías interacionistas de la “Reacción Social”) el comportamiento del control social ocupa un lugar más destacado y lo decisivo es como operan determinados mecanismos sociales que atribuyen ó asignan el status criminal. Más importante que la interpretación de las leyes, es analizar el proceso de concreción de las mismas a la realidad social.

El mandato abstracto de la norma se desvía al pasar por el tamiz selectivo y discriminatorio que actúan guiados por le criterio del status social del infractor: las clases sociales más deprimidas atraen las tasas más elevadas de criminalidad, no porque profesen unos valores criminales, sino porque el control social se orienta prioritariamente hacia ellos.

La efectividad del control social es otro de los temas que concitan mayor interés a los criminólogos. La prevención eficaz del crimen no se agota con el perfeccionamiento de las estrategias y mecanismos del control social: más leyes, más penas, más políticas, más jueces, más cárceles significan más presos, pero no necesariamente menos delito.

A.-PRECURSORES.

En la mitología griega hay una sucesión de conductas criminales divinizadas (Zeus: encuadra en la tipología lombrosiana: representa al criminal nato homicida). En Egipto destaca por ser un país pionero en materia de identificación criminal y por ser el gran precursor de la medicina forense. China (1122 a.C.) se imponía la pena proporcional, las ideas de la prevención ya aparecen en el S. VI a.C.

Platón se adelanta en varios siglos a las teorías ambientalistas, ya que sostenía que el crimen era producto del medio ambiente, pobreza, miseria, eran agentes provocadores fundamentales. Aristóteles estableció una relación clara entre configuración del cuerpo y facultades mentales (era fisonomista), coincide con Platón en los elementos provocadores, pero sostiene que los delitos más graves no se cometen para obtener lo necesario sino lo superfluo.

Aristóteles y Platón

En el S. XIII Tomás de Aquino, en materia criminal mantiene una postura ambivalente, ya que defiende la idea de la predisposición, pero también defiende la idea del libre albedrío, sostiene que existe una tendencia al mal pero también existe una autonomía a la voluntad.

La Criminología ya existía hace siglos, existe desde que existe el crimen. La época en que se produce una proliferación de estudios criminológicos en el S. XV que coincide con el florecimiento de la medicina legal. Hay autores como Tomás Moro (representante del pensamiento utópico) hasta autores como C.Beccaria (representante de la filosofía política). Los ilustrados franceses Voltaire, Rousseau, Montesquieu y terminando por los pioneros de la ciencia penitenciaria J.Howard y J.Bentham.

Todos ellos realizaron aportaciones fundamentales en el campo de la Criminología, será a partir del S. XIX, cuando se producirá la consolidación de la Criminología como ciencia autónoma, coincidirá con la aparición del positivismo criminológico (Lombroso, Ferri, Garofalo) va a buscar las causas del crimen utilizando métodos científicos.

A finales del S. XIX se produce el auge de la sociología criminal de la mano de Tarde y Durkheim, trató de demostrar que el crimen ponía de relieve la normalidad estructural del delito dentro de la estructura de la sociedad, el delincuente es un ser normal, no difiere sustancialmente del resto de la población.

En Europa no consiguió introducirse con fuerza, ya que se era muy reacio a abandonar test biológicos constitucionales. En EE.UU. hay una total identificación entre criminología y sociología, se otorgará escasa importancia a las explicaciones biológicas.

La etapa pre-científica de la criminología es una etapa anterior al positivismo que llega hasta el S. XIX.

Tomás Moro será el representante fundamental del pensamiento utópico; desarrolla su labor a finales del S. XV, principios del XVI. Aporta a la Criminología la tesis de la conexión del crimen con la estructura de la sociedad, el crimen responde a una serie de factores. El factor que Tomás Moro destaca es el económico, destacando la pobreza. Criticó abiertamente la dureza y la desproporción de los castigos, abogaba por una labor preventiva por parte del estado, pensaba que los poderes públicos tenían que establecer los medios necesarios para que el delincuente pudiese satisfacer, con su trabajo a la víctima a título de compensación.

En esta época aparece la fisionomía, centrada fundamentalmente en la idea de la personalidad del hombre, su mente y su emocionalidad, todo ello se refleja en los rasgos faciales en sus expresiones. La fisionomía cobrará importancia en el S. XVI de la mano de Della Porta (italiano), esto no impide que se pueda hablar de antecedentes fisionomistas anteriores. La fisionomía se ha utilizado sobretodo en el ámbito judicial.

El verdadero impulsor de la fisionomía fue Lavater con su obra “l´Art. De connoitre les hommes par la physionomie” 1820. Realiza una descripción de los hombres de maldad natural. Mantiene que todo aquello que acontece en el alma se manifiesta en el rostro, la belleza o la fealdad de la cara tiene justa recompensa con la bondad o maldad de su espíritu. Establece una correlación entre determinadas cualidades del individuo y los órganos o partes de su cuerpo.

Las aportaciones de la fisionomía puede ser una aportación útil pero peligrosa, ya que se trata de reconocer por signos evidentes, externos la cualidad o no del criminal, se ha tratado de buscar qué elementos visibles determinan quién es o no es un criminal.

Este autor ha servido de punto de enlace entre fisionomía y frenología (cranología) se desarrolla en el S.XIX, los frenólogos parten de la idea de que la cabeza es la parte más noble del cuerpo. Gall (1810) “Las funciones del cerebro”, traza un mapa cerebral dividiéndolo en 38 regiones donde residirán las facultades anímicas del individuo, y trazará a su vez 27 organizaciones cerebrales en las que Gall creyó haber encontrado un instinto homicida. Sostuvo que el crimen es debido a un desarrollo parcial y no compensado del cerebro, esto produciría una hiperfunción de determinado sentimiento.

B.- ENFOQUE TRADICIONAL.

Corrientes de opinión que consideran como objeto de estudio de la Criminología, el delito en sentido jurídico-penal y que pretenden explicar la criminalidad como fenómeno individual.

a. Positivista: el movimiento positivista parte del supuesto de que el mundo exterior es algo objetivo, diverso e independiente del sujeto cognoscente, que puede y debe ser estudiado neutralmente, tal como se manifiesta a los ojos del observador.

El positivismo criminológico investiga al hombre delincuente para saber porque delinque; de tales indagaciones concluye que siendo la ley un reflejo de la realidad social, el criminal, al violarla, contraviene esa realidad jurídicamente establecida y ordinariamente acatada; por eso se le considera como “anormal”. Los fenómenos que hacen posible ese comportamiento anormal pueden colocarse en tres categorías:

- Individuales (orgánicos y psíquicos)

- Físicos (ambiente telúrico)

- Sociales (familiares, políticos y económicos)

Ejemplo del positivismo es la Antropología Criminal de Lombroso: el interés científico de Lombroso por las taras genéticas hereditarias ó congénitas que había visto en locos y delincuentes alterados fue llevándole gradualmente a la idea de que debía existir una relación de carácter biológico entre la degeneración y los instintos perversos ó destructivos; un tendencia innata malvada ligada a la estructura física y psíquica, que se manifiesta hasta en la fisonomía. Lombroso establece una antropología criminal centrando su atención en caracteres somáticos y biológicos.

Tanto Lombroso como sus seguidores incurrieron en errores metodológicos: pasaron por alto el que los internos de un centro penitenciario no están asilados solamente en el plano espacial, sino también en el social y personal, de tal forma que cuando son tomados como objeto de investigación no se está estudiando las características personales que pueden llevar al delito, sino también otras características de los mismos, que son producto específico de la condición carcelaria.

Las teorías biológicas posteriores han incurrido en el mismo error: presentarse como resultados absolutos y no como un elemento parcial dentro de un más amplio sistema explicativo.

Una política criminal fundada biológicamente sólo puede administrar la delincuencia, asumirla y a lo sumo, aminorar en algún grado sus efectos, pero para lo que no está en condiciones en absoluto es para modificarla.

b. General: pretende hacer de esta una disciplina sintética con los aportes de la antropología, de la psicología, de la sociología y de la estadística.

Ya no estudia el delito como hecho individual, sino como fenómeno social; con aquel material y sobre este supuesto pretende formular “leyes” que permitan explicar la criminalidad.

c. Clínico: partiendo de la anormalidad del delincuente, lo investiga y trata como si fuese un enfermo. Más que de los factores que pudieron haber determinado su comportamiento delictivo, se ocupa de la persona que ya ha delinquido.

Su campo de experimentación por excelencia es la cárcel.

d. Organizacional: se interesa fundamentalmente por la política criminal, en el sentido de encontrar medidas que permitan modificar los sistemas de control social institucional, con el fin de atenuar el volumen delincuencial en un lugar y tiempo determinados.

C.- ENFOQUE CRÍTICO.

Conjunto de corrientes criminológicas opuestas a las tendencias tradicionales. Beristain resume así los aspectos negativos de la Criminología Tradicional:

- Su método es ahistórico, apolítico, unilateral, individualista y formal.

- Sus indagaciones son demasiado jurídicas e individualistas.

- Tiene el delito un concepto formalista, con olvido de sus reales causas.

- Se considera al delito como “anormal” (sociológicamente es normal)

- No acepta objeciones ni correcciones.

- Tiene una imagen del delincuente como sujeto patológico.

- Considera a las clases dirigentes como creadoras de una legalidad indiscutible.

- La sanción penal ha demostrado su ineficacia para detener la criminalidad.

a. Del Paso al Acto: se interesa en el estudio de los fenómenos individuales y sociales que explican la razón por la cual el hombre “da el paso” hacia el acto delictivo.

Sellin creó la teoría de la “anomia” según la cual la ausencia ó hipertrofia conflictiva de normas jurídicas genera criminalidad.

El punto de partida teórico es el de la distinción entre la “estructura social” y la “estructura cultural” de toda la comunidad y el análisis de los efectos de ambas que se proyectan sobre los individuos socializados.

En la estructura cultural se incluyen metas y fines históricamente asentados; en la estructura social se cuentan los medios y modos de alcanzar legalmente las metas anteriores.

Una sociedad en la que la estructura cultural se acopla con la social, es decir, en la que están disponibles suficientes medios legítimos para alcanzar los fines culturales, es una sociedad que se encuentra en armonía.

La estructura social entra en tensión con los valores culturales en tanto que las posiciones que ocupan en la sociedad facilitan a unos llevar a cabo comportamientos adecuados a los valores y a las normas establecidas, mientras que a otros dificultan ó hacen imposible dicha adecuación. Cuando la estructura cultural exige comportamientos y actitudes que la estructura social impide, se produce una tendencia a la ruptura, a la carencia de normas. Este es el estado de “ANOMIA”

Entonces, el sujeto no se convierte en delincuente en tanto que partícipe activo de procesos de interacción social, sino como producto de la estructura socio-cultural. Sin embargo, no se debe incurrir en el error de apreciar en argumentaciones como la expuesta una suerte de exculpación.

Sutherland, con su teoría de la asociación diferencial, sostiene que la conducta delictiva se aprende en asociación con aquellos que definen esa conducta favorablemente y en aislamiento de aquellos que la definen desfavorablemente .

La teoría estructural-funcionalista de la anomia y de la criminalidad sostienen:

- Que las causas de la desviación no se encuentran en factores bio-antropológicos y naturales ni en situaciones patológicas de la estructura social.

- Que la desviación es un fenómeno normal de cualquier estructura social.

- Que sólo cuando se han sobrepasado ciertos límites, el fenómeno de la desviación se torna negativo para la existencia y desarrollo de la estructura social, caso en el que puede surgir un estado de desorganización en el que todo el sistema de reglas de conducta pierde valor, sin que haya podido afirmarse un nuevo (anomia)

b. Interaccionista: esta corriente pone el acento en hecho de que la sociedad misma selecciona a sus delincuentes; partiendo de este punto de vista se esfuerza por cuestionar las investigaciones tradicionales, insistiendo en la investigación de la “cifra negra”, el proceso de estigmatización y la estereotipia del delincuente.

Introduce el concepto de “desviación”, calificando así no sólo la conducta socialmente reprochable, sino a aquella que el propio grupo señala como tal en razón de la posición social de su autor ó victima ó simplemente como pretexto para crear una norma punitiva; de esta manera, la desviación, más que una calidad del hombre ó de su comportamiento, es un juicio social más ó menos arbitrario.

Creen sus partidarios que la delincuencia es el resultado de un proceso de interacción de quien realiza el hecho punible y la sociedad, pues son los mecanismos sociales los que permiten descubrir y “bautizar” como criminal a una persona.

Consideran que la consecuencia más visible de la sanción penal es la de producir un decisivo cambio en la identidad social del condenado, quien a partir de entonces queda con la etiqueta de desviado.

c. Radical: la Criminología radical relega a un plano secundario el estudio de los factores exógenos de la criminalidad para dedicar preferentemente atención a despejar interrogantes tales como: ¿para qué sirve la ley penal? ¿Quiénes la hacen? ¿Contra quién se hace? Dícese de esta corriente que es una “politología” del delito, porque es una ciencia fundamentalmente política.

Quinney analizó la cuestión desde la perspectiva política y, más en particular, de los que detentan el poder político. Sostiene que la ley es creada por la clase dominante. Considera a la ley penal como un instrumento del Estado y de las clases dominantes “para preservar el orden económico y social existente”. A diferencia de la teoría liberal (que parte de la premisa de que la ley es creada por todos) sostiene que la misma es creada por unos pocos (los poderosos) para proteger los intereses de la clase dominante. También considera que el Estado se crea por la clase que dispone del poder para imponerse al resto de la sociedad (teoría marxista)

Desmitifica al Estado y a la ley como protectores de los intereses de toda la sociedad. No es entonces el delincuente ni el fenómeno delincuencial los que interesan, sino el grupo de poder en el análisis criminológico. El Estado fue creado para proteger los intereses de la clase económica dominante y para someter a la “clase explotada”. La ley es el instrumento de ese Estado y de esos grupos en el poder y el delito es controlado por diversas instituciones que obedecen a la élite gubernamental. Para evitar el derrumbe, el sistema oprime a los sectores subordinados.

d. Criminología de la Reacción Social: pretende integrar y superar la tendencias interaccionista y radical, en cuanto constituyen esfuerzos incompletos hacia una Criminología sistemática. Su finalidad primordial no es modificar al delincuente, sino a la ley ó al sistema total, del cual la ley es su instrumento más poderoso y efectivo.

FUENTES CONSULTADAS

Apuntes de la cátedra "Criminología", a cargo del Lic. Darío Dans, UADER, Facultad de Ciencia y Tecnología, Lic. en Criminalística.

ELBERT, Carlos. (2001). Manual básico de criminología, Buenos Aire: Editorial Universitaria de Buenos Aires.

GARCÍA PABLOS DE MOLINA, Antonio. (1996). Criminología; 3ª edición. Valencia: Editorial Tirant lo Blach.

ENLACES RELACIONADOS EN ESTE BLOG:

La delincuencia juvenil

Reflexiones en torno a la protesta piquetera

Desde los bandidos rurales a los pibes chorros.

El delincuente, ¿nace ó se hace?

No hay comentarios:

La mejor forma de encubrir un crimen es con una investigación deficiente...

¡Saludos!

Mi nombre es Carlos Sosa, Licenciado en Criminalística, estudiante de la Lic. en Accidentología Vial de la Universidad Autónoma de Entre Ríos (UADER), Entre Ríos, Argentina.

En este blog podrás encontrar información referida a las Ciencias Forenses: artículos, casos, curiosidades, información de actualidad, fundamentos técnicos de la investigación Criminalística, info de eventos...

Espero recibir tus comentarios, dudas y recomendaciones.

Carlos F. Sosa

Lic. Criminalística

Balística-Papiloscopía-Documentología

criminalisticodte@gmail.com

carlos_sosa16@yahoo.com.ar

principio.de.identidad@hotmail.com