25 marzo, 2008

Evolución de los medios de prueba

En esta oportunidad, junto con un tema fundamental en la formación de todo futuro profesional de las ciencias forenses como lo es la evolución de los medios de prueba (para la definición de "medios de prueba", ver en este blog: División de la prueba en La Prueba) , me permito incluir algunas curiosidades ó mitos dentro del ámbito histórico y equívoco de la “Criminalística antes de ser Criminalística”.

En esta enumeración, conviene destacar dos grandes grupos:

º En el primero estaría la actividad probatoria vinculadas a designios divinos y superstición, en los que el juez se limitaba a interpretar señales de un poder superior ó similar.

º Luego, aquellos que dependían de las personas (testimonios) y las cosas. Dentro de estos, se puede hacer mención a una época pre-científica y una científica.

En cuanto a los “juicios místicos”, algunos ejemplos pueden ayudar a comprender de que se trataban:

º Los “puños en fuego” consistían en colocar las manos del acusado de un crimen sobre las llamas; si estas presentaban llagas el juez debía suponer la culpabilidad del sujeto. Usualmente, a estos “rituales” los acompañaban alguna clase de invocación, pidiendo a Dios que, si el imputado era inocente, lo protegiera del fuego y evitara las llagas.

Otras variantes que se pueden mencionar serían las hogueras y las torturas y ejecuciones en el río en tiempos de la Inquisición: si la supuesta bruja era inocente, Dios mismo la salvaría.

http://www.correodelmaestro.com/anteriores/2007/junio/fotos/inquisicion.jpg

Demás está decir que los juzgados de esta manera resultaban culpables en todos los casos, salvo aquellos relatados en la tradición cristiana (Sadrach, Mesach, y Abed-nego arrojados a un horno por Nabucodonosor por no adorar a sus Dioses)

º La palabra “estilicidio”, derivada del latín “stillicidium” describe el acto de estar destilando gota a gota un licor. El mito del “estilicidio de sangre” es aquel en que un cadáver sangra en presencia de quien fuera responsable de su muerte.

Esta idea, de origen alemán, figura en el “Cantar de los Nibelungos” (s. XII) donde Kriemhild hace desfilar frente al cadáver de su esposo, Siegfried, a un grupo de guerreros. Al llegar el turno de Hagen, “fue un gran milagro el que ocurrió entonces, porque cuando el asesino se acercó al muerto, la sangre brotó de las heridas. Así sucedió y quedó reconocido que Hagen lo había hecho


La muerte de Siegfried. A. Kampf

Aunque parezca curioso, Juan Carlos Bircann, en la pagina http://www.sindioses.org/, trae a colación un caso sucedido en 2001 en República Dominicana donde le tocó presenciar esta superstición.

— “En el caso de marras no había testigos presenciales, la evidencia física era escasa y circunstancial, a la víctima no se le conocían enemigos, muy por el contrario, gozaba del aprecio de todos los que le trataban. No obstante, existía la certeza de que le habían partido el cráneo con un palo que fue hallado en el lugar, roto y manchado de sangre”

—“Durante el conocimiento del recurso de Habeas Corpus, que es un juicio de indicios y cuyo objeto es salvaguardar la libertad individual, un testigo, P.E. dejó caer como una bomba la afirmación de que el autor del hecho debía ser el nombrado J.E. porque cuando éste hizo acto de presencia en el velorio el cuerpo de L.E.E. empezó a sangrar por la nariz”

—“…hicimos hincapié en la ambigüedad moral del testigo y su pensamiento ‘mágico’ para echar por tierra esas declaraciones ‘interesadas y tendenciosa’, refiriendo someramente que lo del sangrado nasal era algo lógico habida cuenta que según el experticio medicolegal la causa de la muerte había sido ‘trauma cráneo-encefálico severo’. En un juicio al fondo lo dicho por este sujeto no tiene valor alguno como prueba, pero tratándose, como en la especie, de un recurso de Habeas Corpus, o sea, de un proceso en el que se ponderan únicamente los posibles indicios, cualquier duda, por ligera que sea, puede poner en juego la libertad del procesado, aun se trate de una afirmación disparatada.” (Ver artículo completo)

Dentro del período equívoco ó pre-científico de las evidencias materiales, se puede mencionar la confesión inducida por tortura, también muy utilizada durante la Inquisición. Para lograr el testimonio se recurría a toda clase de tormentos y no sólo se conseguía la culpa del imputado sino que también, en algunas oportunidades, el nombre de cómplices.


Basta recordar escenas de películas bélicas para darse cuenta que, aún en nuestros días esta “técnica” de interrogatorio sigue teniendo vigencia, y ni hablar de lo sucedido durante los gobiernos de facto, en su “guerra” anti-subversiva.

Luego, a la confesión del imputado se le puede sumar el testimonio de quienes, a través de sus sentidos, percibieron todo o parte del hecho ó hechos que se investigaran: los testigos. Sin embargo, estos deben estar en óptimas condiciones físicas (vista, audición, etc.) y psíquicas para que su testimonio sea fiable. Y aún así, nadie puede prever errores de apreciación o de memoria involuntarios, cuando no, puede darse el caso, actúen de mala fe al brindar el testimonio.

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Jorge Julio Lopez, testigo del horror. Desaparecido.

Los ejemplos acerca de esto último abundan, aún en nuestros días: culpables que acusan a inocentes; testigos que por un poco de atención declaran en contra de un inocente; testigos que se quieren cobrar una mala pasada que les hizo vivir un vecino; amantes despechadas; hombres engañados; etc. Es por estos motivos que se llega a los “testigos mudos”, los indicios. Estos no pueden cambiar su testimonio, ya que está forjado por el intercambio, la correspondencia de características, la probabilidad y la posibilidad de que, a partir de ellos, se puede reconstruir el hecho (ver en este blog, Principios Metodológicos Aplicados a la Criminalística, en La Criminalística como ciencia)

El perito debe dar su interpretación, en base a la técnica que su ciencia establezca, de lo que ellos presenciaron, lo cual si está sujeto a la mala ó buena fe del profesional. Pero el testimonio del indicio puede ser interpretado por un nuevo experto que sacará a la luz la verdad, y la mal intencionada acción del otro.

Es por estos motivos que el perito debe, en todo momento, justificar sus afirmaciones con elementos irrefutables e infalibles, para no dejar lugar a la duda ó mala intención de quienes cometen ilícitos.

Una pericia bien fundamentada, sin lenguaje exagerado que pueda inducir errores, sin palabras inconexas “decorativas”, es la única garantía de que la labor pericial ha sido realizada correctamente, arrojando claridad sobre la incertidumbre de los órganos encargados de impartir justicia que buscan en el perito la interpretación científica de la evidencia, para llegar así a la verdad histórica de un hecho.

ENLACES RELACIONADOS EN ESTE BLOG:

Criminalística. Orígenes y definición.

La Criminalística como ciencia.

Investigación Criminalística

La Prueba.

FUENTES CONSULTADAS Y RECOMENDADAS

Apuntes de la cátedra “Introducción a la Criminalística” a cargo del Lic. Daríos Dans: UADER, Facultad Ciencia y Tecnología, Lic. En Criminalística.

ALBARRACÍN, Roberto. (1971). Manual de criminalística, Buenos Aires: Editorial Policial.

IBÁÑEZ, Máximo R. D. - La prueba pericial: La pericia documentológica en el proceso judicial penal. Cátedra Metodología de la Investigación Científica II - Instituto de Cs. Criminalísticas y Criminología - UNNE.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Uy mira a quien me encontre aca!!
Felicitaciones
Sof

peritech dijo...

MUY BUEN BLOG
http://peritech.com.ar/

La mejor forma de encubrir un crimen es con una investigación deficiente...

¡Saludos!

Mi nombre es Carlos Sosa, Licenciado en Criminalística, estudiante de la Lic. en Accidentología Vial de la Universidad Autónoma de Entre Ríos (UADER), Entre Ríos, Argentina.

En este blog podrás encontrar información referida a las Ciencias Forenses: artículos, casos, curiosidades, información de actualidad, fundamentos técnicos de la investigación Criminalística, info de eventos...

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Carlos F. Sosa

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