01 septiembre, 2009

EL SECUESTRO LINDBERGH

por Carlos F Sosa

En la fría tarde-noche del 1 de marzo del año 1932, un niño fue robado de su hogar en el este de Amwell Township, Condado de Hunterdon, Nueva Jersey, Estados Unidos. No era un bebé cualquiera, era el “Aguilucho” (eaglet), el hijo de 20 meses de edad de Charles Lindbergh, quien 5 años antes se había convertido en el gran héroe norteamericano al volar sólo a través del Océano Atlántico en su “Spirit of St. Louis”. Inició así la historia de lo que se convertiría en el crimen del siglo.

Charles Lindbergh, el “Hombre del Año” de la revista Times (1928)

El inicio de la pesadilla

De acuerdo al testimonio de Betty Gow (la niñera del pequeño) y de Anne Morrow Lindbergh (su madre), alrededor de las 7 de la tarde del 1 de marzo de 1932, Charles Augusth Lindbergh Jr. fue puesto en su cuna, ubicada en el segundo piso de la residencia familiar. Gow quedó a su lado unos minutos hasta que quedó dormido y luego bajó a seguir algunas tareas pendientes.

Fotografía de Charles Jr. en su primer cumpleaños

Cerca de las 10 de esa misma noche, Betty subió a ver al niño y no lo encontró en la habitación. Bajó corriendo las escaleras y avisó a la Sra. Lindbergh. Esta le dijo que no se preocupara, “seguramente es Charles (padre) jugando una de sus bromas”, como era habitual en él. Pero no fue así.

Charles, ¿donde está el niño? –preguntó la mujer.

No lo sé, ¿no estaba con ustedes?

Charles, es tarde. Ya debería estar acostado. ¿Dónde lo dejaste esta vez? – Aludiendo a la última broma: lo había ocultado en un armario.

Yo no he sido esta vez –respondió el Sr. Lindbergh.

Alarmado por el rostro de su esposa, Lindbergh subió corriendo las escaleras que lo condujeron a la habitación del niño. La ropa de cama no estaba revuelta, por lo que resultaba imposible que el pequeño saliera sólo de la cuna. Sobre la guarda de la ventana había una nota.

Anne, no toques nada. Llama a la policía: han robado a nuestro bebe.

Primeras horas de la investigación

Afuera de la casa, a unos 30 metros, se encontró una escalera de madera de mala calidad, aparentemente de fabricación casera, que había sido puesta por debajo de la ventana del segundo piso que correspondía a la habitación en donde estaba el niño. El peldaño superior se había roto y el resto se hallaban espaciados 18 pulgadas entre sí (unos 45 centímetros), que era diferente de la norma de fabricación de 12 pulgadas (unos 30 centímetros), lo que llamaría luego la atención de los investigadores. Un experto en huellas digitales revisó la carta de rescate encontrada en el borde de la ventana y la escalera, pero sólo localizó rastros parciales no idóneos para cotejo.

Fotografías del frente y lateral de la casa Lindbergh. Detalle de la escalera.


“Estimado Sr.

Tenga listos 50.000 $, 25.000 en billetes de 20$, 15,000$ en billetes de 10$ y 10000$ en billetes de 5$. En 2-4 días le informaremos como entregar el dinero.

Le advertimos que no hago público esto ni notifique a la policía.

El niño está siendo bien atendido.

Las cartas con indicaciones serán firmados con 3 agujeros”

Había dos círculos interconectados (de color rojo y azul) a continuación del mensaje, con un agujero a través del círculo rojo y otros 2 agujeros fuera de los círculos. La carta tenía muchos errores ortográficos e incoherencias gramaticales.

Durante los siguientes 2 meses y medio, el país y gran parte del mundo fueron atraídos por las nuevas noticias y las especulaciones de la policía encargada de la búsqueda del pequeño Charles Jr. Las sospechas no descartaban a nadie, ni siquiera a los Lindberghs.

Cartel hecho circular por la familia Lindbergh

Se recibieron nuevas notas, todas con matasellos de Brooklyn. La última elevaba a US$ 70 mil la cifra del rescate, debido a que había sido notificada la policía y los medios.

John F. Condon, de 72 años de edad, maestro de escuela en el Bronx, hizo pública su predisposición a colaborar, ofreciéndose como intermediario para la entrega del dinero. Agregó 1000 dólares de su propio dinero para la recompensa. Posteriormente, Condon recibió una carta supuestamente escrita por los secuestradores, que se caracterizó con la perforación y los círculos de color rojo y azul autorizando a Condon como su intermediario con Lindbergh, quien aceptó la carta como auténtica debido a las marcas, a pesar de que se había filtrado una fotografía de la segunda nota, y cualquiera podía tener una copia por US$ 5.

Condon publicó una nota en el New York American que decía: “el dinero está listo. Jafsie”. Jafsie era un seudónimo basado en la pronunciación fonética en inglés de las iniciales de Condon, “JFC”

Jafsie en fotografía de la época

A raíz de las instrucciones del secuestrador, el 2 de abril, tras recibir como prueba de la tenencia del bebe su ropa de cama, se entregó el rescate (unos US$ 800 mil actuales) en certificados de oro y plata que pudieron reunirse a un hombre desconocido en el cementerio San Raymond del Bronx. El desconocido se había identificado a si mismo, en reuniones anteriores, como John, un marinero escandinavo que integraba la banda junto con otros 3 hombres y 2 mujeres. Al momento, el desconocido le entregó una nueva nota a Condon. Se le informaba que el niño estaba en un barco, “The Nelly”, ubicado en Martha's Vineyard, al cuidado de 2 mujeres no vinculadas al secuestro.

Lindbergh fue a los muelles, pero Junior no estaba en la embarcación. Recorrió en avión toda la zona costera, buscando a los secuestradores, pero no dio con ellos. Luego de 2 días, Lindbergh cayó en la cuenta que había sido engañado.

Tanto personal militar y gubernamental vinculado al Coronel Lindbergh, como personas comunes sin relación con el caso, y hasta notables personajes del hampa ofrecían su apoyo a la investigación (Alphonse “Al” Capone, el líder del crimen organizado, ofreció desde la cárcel datos para encontrar al niño a cambio de “favores legales”)

El Peor Desenlace

El 12 de mayo, 72 días luego de la desaparición, un pequeño y maltratado cadáver fue encontrado mutilado al lado de una autopista, no muy lejos de la casa de los Lindberghs, por un camionero de nombre William Allan que se había detenido a orinar. El cuerpo estaba apenas vestido con unos harapos de algodón.

Esa misma noche, fue identificado por la niñera y la pediatra del niño, debido a que su avanzado estado de descomposición no permitía hacerlo a través de las fotografías divulgadas. Le faltaban una pierna y sus 2 manos. De acuerdo al informe del forense, había recibido un fuerte golpe que le había provocado la muerte poco tiempo después o el mismo día en que fue secuestrado.

Estado en que fue hallado el cuerpo del pequeño Charles Jr.

El detalle resaltado con un círculo, es debido a una deformidad de nacimiento en el pie del niño que sirvió para su identificación.

A la Caza de Jhon

De acuerdo a estudios realizados por los detectives, el hombre que buscaban era de origen teutónico, debido a que entre los errores encontrados en las cartas había utilizado la palabra “gute” en lugar de “good”. Sería una persona con conocimientos en trabajos manuales y técnicos, por lo menos básicos, debido a que en la nota donde detallaba las instrucciones para dejar el dinero del rescate había confeccionado un meticuloso croquis. Por medio de los testimonios de Jafsie y de un taxista al que se le había dado una de las notas para ser entregada, se pudo confeccionar un identikit de “Jhon”: nariz afilada, las mejillas planas, boca pequeña y mentón en punta.

Identikit de “John” según las declaraciones de “Jafsie”

El 1 de mayo de 1933 fue la fecha que se había fijado como límite para la circulación de los certificados de oro por parte de las autoridades, como una forma de lograr interceptar algunos de los billetes de numeración conocida utilizados en el rescate. Unos días antes de la fecha, un hombre en Manhattan fue a cambiar US$ 2.990 del dinero del rescate. Había rellenado el formulario requerido, dando como nombre JJ Faulkner y su dirección 537 West Street 159a en la ciudad de Nueva York. Sin embargo, la pista fue falsa y ningún sujeto pudo ser vinculado con el secuestro, aunque uno de los sospechosos, de origen alemán, se suicidó mientras era buscado por la policía.

Más de 2 años después del hallazgo del cuerpo, en septiembre de 1934, un hombre compró ¢98 de combustible y pagó con un certificado de oro por US$ 10.

— Uno no ve muchos de estos ya -dijo Walter Lyle, el despachador de la gasolinera de avenida Lexington y la calle 27, en Manhattan.

—Ah, sí, tú - dice el cliente - tengo un centenar de ellos al costado de mi casa - Tomó su cambio y luego se fue.

Debido a que en esa época abundaban las falsificaciones, el encargado de la estación de servicio anotó en el margen del certificado la matrícula correspondiente al Dodge sedán, color oscuro: 4U-13-41.

Detalle del billete y la notación del despachador de combustible

Frente y matrícula del Dodge

Al día siguiente, otro de los empleados fue enviado al Banco de cambio para certificar la autenticidad del billete “A 73976634A”. En ese entonces, la New York City Bureau Office había emitido un documento en la que se hacía referencia a los 4750 certificados de oro y plata utilizados para el pago del rescate. Entre ellos, se encontraba el entregado para pagar el combustible.

Otro detalle del billete. Numeración

Inmediatamente se detuvo y acusó al dueño del Dodge del asesinato, un carpintero alemán, que habría ingresado ilegalmente a los Estados Unidos en 1923, ex-convicto, llamado Bruno Richard Hauptmann, que vivía en el 1279 de la calle East 222nd en el Bronx.

El Juicio

El Coronel Henry S. Breckinridge fue el abogado de Lindbergh durante el caso. Ya había actuado como intermediario en las negociaciones del rescate.

El Diario de Nueva York ofreció a Hauptmann un conocido abogado defensor de Brooklyn, Edward J. Reilly. Los cronistas de la época señalan la apariencia llamativa de Reilly: cola de caballo, traje a rayas y algo de borracho al andar (los diarios decían que no era lo mismo el desempeño del abogado por las mañanas que por las tardes, luego del almuerzo, en que aprovechaba para consumir todo tipo de bebidas alcohólicas). Por estos motivos, quienes sostienen la conspiración en contra del chivo expiatorio, aseguran que gran parte de la culpa por la condena de Hauptmann fue por la ineficacia de su defensa.

La evidencias del Fiscal General del Estado de Nueva Jersey, David T. Wilentz, en el juicio celebrado entre el 2 de enero y el 13 de febrero de 1935, incluyeron testimonios y objetos físicos que vinculaban a Hauptmann con la escena del crimen, su mano escritora con la nota de rescate y la escalera de madera utilizada en la secuestro con maderas encontradas en su casa. Además se localizaron US$ 13.750 en efectivo en la propiedad de Hauptmann identificados a través de los números de serie como dinero del rescate.

La historia que Hauptmann dio fue que el dinero había quedado con él por un amigo y ex socio de negocios, Isidor Fisch. Fisch habrían regresado a Alemania en 1933 y murió allí. Pero antes informó a Hauptmann que en una caja de zapatos que había dejado había una considerable suma de dinero. Hauptmann negaba cualquier conexión con el delito o el conocimiento de que el dinero provenía del rescate.

El Rail 16

En medio de la investigación, antes del hallazgo de Jr., fue convocado un experto en madera del U.S. Forestry Products Laboratory, Arthur Koehler, quien tuvo a su cargo el examen del material de construcción de la escalera encontrada cerca de la residencia de los Lindberghs luego del secuestro.

Se determinó que era de madera de pino amarillo del Sur, proveniente del centro del árbol, construida a mano en 3 tramos (lo cual facilitaba su transporte en automóvil a pesar del tamaño final). Cuando se capturó a Hauptmann su casa fue examinada en busca de material que lo vinculara al hecho.

En la pesquisa, los policías, junto con el experto, notaron que el piso del ático en la casa de Hauptmann, construido en madera de pino, estaba incompleto: le faltaban algunas tablas. Se levantó una de las piezas de madera del ático, etiquetada como la evidencia S-226, para realizar comparaciones con la escalera.

Vista del ático de Hauptmann y la madera faltante

Tras el análisis, Koehler encontró 16 concordancias de nudos y anillos entre la pieza S-226 y el rail 16 de la escalera, además de similitud en las marcas de las herramientas de corte (marcas que se complementaban pertenecientes a un corte perpendicular con sierra de 8 dientes por pulgada), los cuales eran más que suficientes, según sus dichos, para establecer un origen común para ambas piezas de madera.

La Sentencia

Tras escuchar el testimonio de expertos y testigos, el jurado dejó el recinto para deliberar a las 11:21 am del 13 de Febrero. Unas 11 horas más tarde tenían un veredicto unánime: culpable. El juez Trenchard que entendía en la causa dictaminó la condena y ejecución del acusado. A pesar de las evidentes dudas del Gobernador Hoffman en cuanto a la culpabilidad de Hauptmann, no pudo convencer a los demás miembros del Tribunal de Apelaciones para que volviesen a examinar el caso, y el 3 de abril de 1936 a las 8:47 pm, Hauptmann fue ejecutado en la silla eléctrica en la prisión estatal de New Jersey. Había pedido como última comida: pollo, apio, aceitunas, papas fritas, mantequilla, guisantes y pastel de cerezas.

[La+silla+eléctrica.JPG]

Hauptmann rechazó una oferta de US$ 90 mil de un periódico de Hearst por una confesión y se negó al ofrecimiento de última hora de conmutar su ejecución a una sentencia de cadena perpetua a cambio de una confesión: sostuvo hasta último momento su inocencia.

Algunos Comentarios Finales

Al igual que todos los grandes casos policiales de la historia, el secuestro y asesinato de Charles Augusth Lindbergh Jr. no terminó con la sentencia.

En 1976 la película El Secuestro Lindbergh tuvo a Anthony Hopkins en el papel de Bruno Hauptmann.

La historia del secuestro obtuvo un Globo de Oro en 1996 y fue nominada al Premio Emmy de televisión por su adaptación en “El Crimen del Siglo” de la cadena HBO. En ella, Bruno Hauptmann fue interpretado por Stephen Rea.

En la novela de Philip Roth “La Conspiración contra América”, el narrador describe las teorías sobre el secuestro - en particular, la posibilidad de que prominentes nazis fueron responsables del secuestro, que fue utilizado para obtener opiniones públicas favorables de Lindbergh acerca de las políticas de la Alemania nazi (fuera de la ficción, Lindbergh padre fue un Nazi confeso y Bruno Hauptmann un alemán de origen judío). Según esta teoría (que el narrador no acepta ni rechaza), el bebé es llevado a Alemania, donde se colocó en una familia nazi y se convirtió en un miembro de las Juventudes Hitlerianas, desconociendo su verdadero origen.

Luego de que ocurriera el hecho, Charles padre recordó que alrededor de las 21:15 oyó un ruido de algo que se caía en la cocina, algo de madera. La hipótesis señala que ese era Bruno Hauptmann saliendo de la casa con el pequeño. Por un error de cálculo, la escalera no habría resistido el peso de ambos y sería ahí mismo en donde se produce la muerte del niño.

Luego del hallazgo e identificación del cuerpo del pequeño Charles Jr, sus restos fueron cremados y arrojados al Atlántico por su padre. Sin embargo, mientras se tamizaban hojas y tierra en el lugar del hallazgo en busca de más evidencias, una docena de huesos fueron encontrados y almacenados en cinco frascos de cristal como evidencia por la policía estatal de New Jersey. En junio de 1982 fueron examinados por el célebre antropólogo William Bass (creador de la Body Farm, o Granja de Cadáveres) a pedido de la viuda de Hauptmann. Tras el análisis, el forense no pudo descartar que se tratara de restos de un niño de 20 meses.

Existe un sitio web, www.charlesalindberghjr.com, cuyo responsable afirma ser el verdadero Charles Lindbergh Jr. y que el cadáver localizado en el bosque, era de otro niño. Expone sus motivos y evidencias. “Tras escuchar las declaraciones como estas durante muchos años a partir de fuentes fiables para muchos, se puede entender por qué creo que soy el hijo de Lindbergh” afirma.

Tras el secuestro de Charles Jr., el Congreso de los Estados Unidos aprobó el 17 de Julio de 1932, la “Ley Lindbergh” que estableció que el secuestro sería considerado un crimen federal y no sólo local.

En 2005, un programa de televisión de la cadena truTV, “Archivos Forenses”, llevó a cabo un nuevo examen de las pruebas físicas en el secuestro utilizando las técnicas científicas más modernas. El programa llegó a la conclusión de que Hauptmann había sido culpable, pero señaló que aún quedan muchas preguntas. Y es que con el tiempo, casos como el de Charles Lindbergh Jr. dejan de ser simples actos delictivos repulsivos para convertirse en parte de la antología criminal como uno de los más recordados Crímenes del Siglo XX.

Fuentes Consultadas.

AITUO, Russell. "The Lindbergh Kidnapping: The Theft of the Eaglet." The Crime Library. Turner Entertainment News Media Network. http://www.crimelibrary.com/notorious_murders/famous/lindbergh/index_1.html

JOHNSON, David. "Lindbergh Kidnapping Remembered" Information Please Database 2007. Consultado el 15 de noviembre de 2008 en http://www.infoplease.com/spot/lindbergh1.html .

New Jersey State Police, Department of Law and Public Safety: Copies of Evidence Photographs — Trial of Bruno Richard Hauptmann for Kidnapping of Charles A. Lindbergh Jr., 1935. http://www.state.nj.us/state/darm/links/guides/slcsp001.html

http://brunohauptmann.blogspot.com

http://www.charleslindbergh.com

2 comentarios:

Anónimo dijo...

muy interesante la informaciòn expuesta.
en el programa "el precio de la historia" del canal history chanel, mostraron expedientes del caso,de un investigador privado contratado por lindbergh.

El Duck dijo...

Un saludo. He seguido el caso Lindbergh y creo que entre tanta informacion disponible habria que destacar varios puntos. Parece muy probable que Hauptmann fuera en efecto culpable del secuestro, pero debe de haber contado con un complice que le facilitara informacion sobre la casa Lindbergh. ¿Habra existido en realidad un Fisch que compartiera con Hauptmann el dinero? ¿El cadaver encontrado pertenecera en realidad al pequeño secuestrado o sera el cadaver de otro niño? Habria que practicar pruebas de ADN a la familia Lindbergh sobreviviente. Excelente informacion. Dew!

La mejor forma de encubrir un crimen es con una investigación deficiente...

¡Saludos!

Mi nombre es Carlos Sosa, Licenciado en Criminalística, estudiante de la Lic. en Accidentología Vial de la Universidad Autónoma de Entre Ríos (UADER), Entre Ríos, Argentina.

En este blog podrás encontrar información referida a las Ciencias Forenses: artículos, casos, curiosidades, información de actualidad, fundamentos técnicos de la investigación Criminalística, info de eventos...

Espero recibir tus comentarios, dudas y recomendaciones.

Carlos F. Sosa

Lic. Criminalística

Balística-Papiloscopía-Documentología

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