25 enero, 2010

LA INSPECCIÓN OCULAR EN PROCURA DE RASTROS (parte 2)


BÚSQUEDA, CONSERVACIÓN, LEVANTAMIENTO Y ACONDICIONAMIENTO DE LOS INDICIOS

1. Huellas de Pisadas

La búsqueda de huellas de pisadas en el lugar de un hecho delictuoso y en sus alrededores, es una de las primeras tareas que debe realizar el investigador, ya que son susceptibles de ser borradas ó deformadas accidentalmente, aún por el mismo personal actuante.

La contribución de que su estudio puede hacer al proceso investigativo depende de las huellas mismas. Así, en caso de hallarse una sucesión de pisadas de formas más ó menos definidas, se podrán obtener las características del paso del individuo, que por comparación con las de los sospechosos permitirá, al menos, descartar la mayor parte de éstos.

También se podrán hacer algunas especulaciones sobre la velocidad del desplazamiento, sexo, deformaciones óseas, deficiencias musculares en el sistema motor del individuo, ó si llevaba carga ó no.

Asimismo, de presentarse la huella de un calzado con desgastes, roturas u otras anomalías propias, se podrá identificar al que la produjo mediante su cotejo con las de calzados sospechados.

a) Huellas de calzado sobre superficies duras: en general estas huellas serán encontradas en superficies pulidas ó lustradas, como pisos de madera ó mosaico. Son planas y carecen de profundidad.

Suelen quedar estampadas por una delgadísima capa de polvo que deposita el calzado sobre la superficie. Algunas veces se presentan como una alteración en el brillo del piso encerado. Su búsqueda debe hacerse no sólo en el suelo, sino también en mesas, sillas ó muebles.

Es frecuente que la iluminación normal de las habitaciones no permita encontrarlas con facilidad. Por ello es recomendable el empleo de una linterna, ya que la luz rasante las destaca por diferencia del poder reflector de la superficie.

Inmediatamente después de hallarse una huella se la debe proteger para evitar su adulteración, ya sea mediante un cajón sin tapa invertido sobre ella ó un papel bien sujeto al piso.

Después se procede a registrarla fotográficamente, junto con dos reglas graduadas colocadas a su lado y perpendicularmente entre sí. La cámara se sitúa de tal manera que la película quede bien paralela a la superficie.

La iluminación debe ser oblicua para hacer resaltar los detalles característicos.

Si la naturaleza y cantidad del material que conforma la huella lo permitieran, se debe intentar “levantar” aplicando sobre ella un trozo de papel fotográfico desensibilizado y ligeramente humedecido (también se puede utilizar papel tipo “contact”). Esta operación habrá que realizarla con mucho cuidado para evitar deformaciones.

La desensibilización del papel fotográfico se efectúa sumergiéndolo en una disolución de hiposulfito de sodio al agua (fijador), luego se lava bien y se lo deja secar.

En caso que la huella presente ciertas particularidades individuales (roturas, señales de clavos, costuras) se procede a obtener huellas testigo de los calzados sospechados, sobre la misma superficie para poder efectuar el estudio comparativo en el laboratorio Criminalístico. Luego se fotografían y levantan de la misma manera que la anterior.

b) Huellas de calzado sobre superficies blandas (tierra, lodo nieve): a diferencia de las anteriores, éstas presentan una dimensión más, la profundidad, que permite obtener calcos ó moldes que mostrarán en relieve todas las características del calzado.

Ante el hallazgo de estas huellas, la primera precaución será extraer los elementos extraños que se puedan haber depositado en ellas después de su impresión (ramas, basura) tarea que se realizará con sumo cuidado para no alterar su forma ni profundidad. Lugo se tomarán varias fotografías de la huella, operando en forma similar a la expuesta en el caso anterior.

Hasta tanto se confecciones el calco de las mismas, se las deberá proteger adecuadamente. Si se tratara de huellas en la nieve, se deberán cubrir con un cajón invertido y sobre el cajón se colocará una capa regular de nieva, para evitar la deformación de la huella por cambio de temperatura.

La obtención de los moldes es una operación que requiere cierta práctica para lograr la reproducción de los detalles que luego servirán para identificar el calzado.

La técnica es la siguiente:

1. Se prepara una solución de goma laca y se aplica en forma de rocío sobre la huella mediante un pulverizador. También puede emplearse un fijador en aerosol.

2. Una vez seca la goma laca, se rocía sobre la huella un poco de aceite de lino crudo. Si se tuviera que trabajar sobre nieve, resultaría conveniente espolvorear, además, un poco de talco.

3. Sin tocar la huella, se disponen a su alrededor tiras de cartón ó plástico, de unos 5 cm. de alto, las que evitarán que se derrame la “lechada” de yeso.

4. En un recipiente adecuado, se vierte ½ litro de agua y se le va espolvoreando yeso parís hasta que deje de absorberlo. Luego se remueve con una cuchara para formar una pasta bien homogénea.

5. Con una cuchara se aplica sobre la huella una primera capa de esa lechada, con el cuidado necesario para no producir deformaciones.

6. Para darle consistencia al molde se colocan sobre esta capa de yeso de varios trozos de alambre fino ó varillas de madera.

7. De inmediato se vierte una nueva lechada sobre la anterior, pero algo más espesa, hasta que el espesor total alcance unos 4 cm.

8. Se deja en reposo durante unos minutos para que fragüe todo el yeso.

9. Por último, se quitan las tiras de cartón, se levanta con cuidado el molde y se lo deja secar. Una vez seco el yeso, se lo lava en corriente de agua con ayuda de un pincel, con el fin de quitar la tierra ó arena que pudiera haber quedado adherida.

Se aconseja hacer varias prácticas de esta tarea, para adquirir seguridad y experiencia para proceder en casos reales, sin riesgos de provocar deformaciones en las huellas que se encuentren en el lugar de los hechos.

2. Armas y Municiones

No deben ser removidas de la posición en que fueron halladas hasta tanto no fueren examinadas por el técnico dactilóscopo en busco de rastros papilares.

Para recoger un revólver ó pistola, únicamente debe tomarlos por las cachas ó el arco guardamonte. No debe introducirse por la boca del cañón ningún elemento como lápices ó palitos para levantarlos, ya que ello destruye los rastros de la deflagración de la pólvora y de ese modo distorsiona los resultados de las pruebas que se le realicen.

Las armas recogidas en el lugar se utilizan para la confrontación con las vainas ó balas halladas en el mismo sitio ó en lugares donde se hubieren cometido otros hechos, pudiendo llegarse a determinar con exactitud la identidad entre las balas y el arma que las ha disparado.

Las vainas servidas pueden orientar sobre el tipo de arma, marca y calibre de la misma, ó si posteriormente se logra el secuestro de un arma sospechada, el estudio de las vainas ó balas permite determinar si realmente ha sido la utilizada para cometer el hecho que se investiga.

Al recoger vainas ó balas hay que tener la precaución de no golpearlas, rasparlas ó deformarlas de algún modo. Si fuere necesario extraerlas de una pared donde estuviesen incrustadas, de un mueble ó de cualquier lugar donde hubiesen hecho impacto, se tratará de conservarlas en su estado original. Toda deformación provocada después del impacto, al recuperar la bala, dificultará la realización de una ulterior pericia balística.

Deben colocarse en bolsitas de plástico ó material similar, rotulándolas con un marbete en el que se indicarán todos los datos concernientes al hecho, lugar, fecha, juez que interviene en la causa, para identificarlos perfectamente y prevenir la posibilidad de su alteración ó reemplazo.

Las vainas servidas presentan siempre marcas dejadas por la aguja del percutor en la cápsula fulminante; por el botador ó extractor en la zona periférica, y por la uña extractora. Todas estas marcas son importantes, por cuanto permiten a través de su estudio llegar a identificar el arma que las disparó.

Los perdigones ó proyectiles múltiples de escopeta también pueden ser útiles para establecer la marca del proyectil y el tipo de pólvora empleada.

Cuando no fuere encontrada en el lugar el arma que disparó las balas ó vainas recogidas, es importante conservar estas últimas para confrontarlas con otras que puedan hallarse posteriormente en otros hechos, lo que servirá para orientar al investigador sobre el tipo de armas utilizadas en diversos y reiterados actos delictivos.

3. Herramientas Varias

Suelen encontrarse en el lugar del hecho una gran variedad de herramientas como destornilladores, hachas, barretas, etc., cuyo examen en el laboratorio puede revelar la presencia en ellas de rastros de pintura, yeso, metal, madera u otros, que permitan relacionarlas con el hecho que se investiga.

Tampoco deben moverse de su sitio ni ser tocadas hasta tanto no haya concurrido el técnico dactilóscopo para la búsqueda de rastros papilares. Para su conservación es conveniente colocarlas en bolsitas de plástico y rotularlas.

Con respecto a las marcas de herramientas al producir efracciones, si la importancia del caso así lo aconseja deben tomarse una ó más fotografías con iluminación adecuada, y luego tomar una impresión con plastilina.

4. Prendas de Vestir

Las que se encuentren en el lugar del hecho, ya fueren pertenecientes a la victima ó al victimario, pueden dar información importante, ó por lo menos indicios de mucho valor, cuando estén impregnadas de manchas de sangre, semen u otras materias orgánicas ó inorgánicas que de algún modo tengan relación con el hecho que se investiga.

En todos los casos estas prendas deben recogerse con sumo cuidado, cubriendo la zona manchada con un papel transparente que se pueda fijar sobre la prenda con alfileres, para localizarla y facilitar la posterior tarea del laboratorio.

La ropa debe ser doblada de forma tal que la parte manchada quede bien plana, y colocada en bolsas de plástico que asegure su conservación, rotulándola con marbetes como ya se explicó.

No es conveniente sacudir las prendas, ya que pueden presentar rastros de pólvora ó de elementos volátiles, como tierra, polvo, yeso, etc., para evitar que estos se desprendan.

Por el análisis de las ropas impregnadas de residuos de pólvora se llega a comprobar la distancia aproximada entre el arma y la victima en el momento de producirse el disparo.

Cuando deban practicarse cortes en las ropas que vestía la victima, estos deben efectuarse en zonas que no afecten la superficie manchada por sangre ó cualquiera de los elementos ya mencionados, ó el lugar donde se aprecien perforaciones producidas por balas ó por armas cortantes ó punzantes utilizadas para cometer el delito.

Tampoco debe introducirse elementos extraños en los sitios donde aparecen perforaciones por el arma, a fin de no alterar la disposición de las fibras del tejido de la prenda, ya que esto dificultará la determinación de la dirección del disparo, confundiendo a veces la correcta ubicación de los orificios de entrada y salida del proyectil.

El examen de manchas de sangre permite determinar si se trata de sangre humana ó de animales; grupo sanguíneo; entonces se podrá determinar si dicha sangre pertenece a la víctima ó al victimario. Un análisis de ADN ofrecerá certeza sobre la identidad, en caso de tener una muestra testigo.

Los restos de semen son de vital interés en los casos de delitos sexuales. Para recoger y acondicionar prendas manchadas de semen, se deben dejar secar al aire, no con ventiladores ó calefacción. Una vez seca la zona manchada, se cubre con un papel transparente, tal como se indicó para las manchas de sangre, y luego se dobla la prenda para su ubicación dentro de una bolsa de papel, tratando de no hacer ningún doblez en la zona manchada. Es conveniente dejar constancia si las manchas estaban húmedas ó secas al tiempo de ser halladas.

Pueden también encontrarse manchas de pintura, bebidas, restos de comidas, que si bien no tendrán un valor probatorio decisivo, en la mayoría de los casos ayudan a orientar la investigación.

5. Fibras

Deben recogerse con cuidado, colocándolas en cajitas ó tubos para su envío al laboratorio. Es conveniente no hacerlo con la mano, sino valiéndose para ellos de pinzas, de a una por vez. En lo posible se tratará de que no se arruguen o modifique su estado al empaquetarlas.

El laboratorio, por medio del examen microscópico, podrá determinar si se trata de fibras de origen animal, vegetal ó sintético; los colorantes utilizados y luego compararlas con las fibras típicas.

La comparación de las fibras obtenidas en el lugar del hecho, con las obtenidas de prendas de vestir de un sospechoso, puede llevar a la conclusión de que efectivamente la persona sospechosa estuvo presente en la escena del delito.

6. Cabellos

Deben recogerse con las mismas precauciones indicadas para las fibras.

Mediante el estudio microscópico realizado en el laboratorio, puede determinarse si se trata de cabellos humanos ó pelos de origen animal; de que parte del cuerpo provienen; si presentan su color natural ó si han sido teñidos.

Con respecto a los cabellos humanos, es posible establecer si se trata de cabellos vivos ó muertos (pertenecientes a pelucas).

También se determina si han sido cortados ó arrancados ó simplemente se han caído; si se desprendieron recientemente ó si el corte es de antigua data.

Conviene conservarlos para su cotejo con los del sospechoso, una vez que se logre su detención. Mediante un análisis de identificación genotípico (ADN) también, como en los casos de sangre y semen, se puede determinar identidad.

7. Manchas de Sangre

Las que se encuentren sobre objetos que puedan removerse para su examen, como alfombras pequeñas, muebles, cuadros, etc., deben protegerse tapándolas con un papel limpio, pegado con cinta adhesiva. Luego se tomarán fotografías con iluminación adecuada.

Las salpicaduras y gotas en el piso, paredes ó muebles, indican la distancia y dirección de la caída desde la herida ó el arma ensangrentada hasta el punto en que se las encuentre.

Se puede determinar si es sangre humana ó animal y el grupo sanguíneo, que ayuda a establecer si pertenecen a la víctima ó al victimario.

Después de haber sido fotografiada la mancha, pueden obtenerse muestras raspándolas suavemente con una espátula, recogiendo el polvillo que se forma sobre un papelito limpio.

Luego se pasa el polvillo a una cajita especial para transporte de pruebas, anotando la forma que presentaba la mancha y su ubicación.

Cuando por el sistema de raspado no se puede obtener una cantidad apreciable de polvillo, se puede utilizar la siguiente técnica:

- se humedece un papel de filtro con solución fisiológica y se aplica sobre la mancha durante unos instantes ejerciendo una cierta presión sobre la misma,

- se retira el papel húmedo con cuidado,

- se procede al empaquetado de la evidencia para su envío al laboratorio.

8. Raspadura de Uñas

Es frecuente encontrar en cadáveres, entre las uñas y la carne, gran variedad de sustancias, desde tierra hasta sangre, fibras, cabellos, trozos de epidermis, grasa, pintura, etc., que pueden ser indicios de valor.

El instrumento que se utilice para raspar las uñas deberá ser muy limpio y ser de una forma que no raye ni quiebre las pequeñas partículas. Lo aconsejable es utilizar una sonda acanalada.

Para obtener las muestras se coloca un troza de papel blanco y limpio bajo la mano de la cual se van a tomar las raspaduras; luego se va extrayendo la materia que se encuentra ubicada bajo la uña, haciéndolo lentamente y sin ejercer más que una suave presión bajo la uña, haciéndolo lentamente y sin ejercer más que una suave presión a fin de no arrancar trozos de epidermis del cadáver.

A medida que se va limpiando cada uña se va depositando el material extraído en el papel. Luego se dobla formando un paquetito bien cerrada para evitar pérdidas.

Es conveniente hacer dos paquetitos: uno para la mano derecha y otro para la izquierda, rotulándolos del modo aconsejado para otros elementos de prueba antes de enviarlos al laboratorio.

9. Trozos de Epidermis

Pueden hallarse en casos de delitos contra las personas.

Las partículas que se sospeche sean de epidermis deben manejarse con sumo cuidado. Si no está enteramente seca la epidermis se adherirá a casi cualquier superficie y será luego difícil despegarla sin que pierda algo de su valor probatorio.

En el examen es útil tener toda la superficie y espesor de la epidermis que se encuentre; por lo tanto, deberá entregarse al examinador exactamente como se la ha encontrado.

En la mayoría de los casos en que se encuentra epidermis, está adherida a algún objeto; si este es demasiado grande para quitarse y llevarse, debe utilizarse un bisturí ó navaja bien afilada, y rebanar, cuando sea posible, la parte de la superficie a la que esté adherida, procurando deformarla lo menos posible.

El mejor modo de transportar epidermis es entre dos portaobjetos protegiéndola del polvo y la suciedad. No deben usarse frascos ni otros recipientes, pues la epidermis se adherirá a sus paredes y será difícil sacarla luego.

La sangre, pelo y fibras que se encuentren adheridas a la epidermis no se deberán quitan ni alterar, sino que deberá conservarse exactamente como se encontró.

10. Rastros de Pólvora

En la mayoría de los casos, cuando una persona ha efectuado disparos con un arma de fuego los productos de la deflagración impregnan los poros de la piel.

Mediante la prueba de la parafina se puede llegar a establecer esta circunstancia, examinando las manos de personas vivas ó cadáveres.

Especialmente en aquellos hechos que a simple vista se presentan como suicidio, es importante realizar esta prueba para establecer si realmente la víctima ha disparado contra sí, o si pudo haber sido ultimada por terceros.

La primera medida a tomar, consiste en la inspección de ambas manos con la ayuda de una lupa y una linterna, para tratar de visualizar restos de pólvora que por lo general se presentan como pequeñas motas oscuras.

Si se hallare alguna partícula sospechosa, se debe extraer mediante el empleo de una aguja histológica, tratando de no dañar la piel. La partícula obtenida se coloca en el fondo de un tubo de vidrio, y se deja caer sobre ella unas gotas de revelador. Si efectivamente se trata de restos de pólvora, la mota se coloreará de un azul intenso, que rápidamente se irá difundiendo en el seno del líquido.

Después del examen preliminar, se debe obtener los moldes de ambas manos de la víctima ó sospechoso, en caso de que se lo hubiere detenido.

Para ello, se calienta la parafina hasta que se haya fundido completamente y luego se la extiende sobre las manos, con ayuda de un pincel, cubriendo la zona que va desde la muñeca hasta las uñas de los dedos índice y pulgar, abarcando también el hueco que se forma entre esos dos dedos, o sea, la región que está en contacto con el arma al empuñarla. Una vez solidificada, se coloca una gasa de manera que cubra toda la zona donde se aplicó. Luego, sobre dicha gasa se va extendiendo otra capa de parafina fundida hasta cubrirla totalmente. Cuando esta última capa está bien sólida, se retira el molde con mucho cuidado, estirando la piel de la mano hasta que el molde se desprenda completamente.

Colocando el molde obtenido sobre un recipiente de vidrio, se deja caer con un gotero el revelador químico sobre toda la superficie de la capa de parafina.

En caso positivo aparecerán puntos azules, aislados que se irán difundiendo lentamente.

Si la reacción fuese negativa, no podrán concluirse con absoluta seguridad que la persona sometida a examen no ha efectuado disparas con un arma de fuego, por cuanto las armas modernas, con sus mecanismos de cierre prácticamente herméticos, no dejan rastros de la deflagración de pólvora. Estos suelen encontrarse con mayor facilidad cuando el arma empleada es de tipo antiguo, particularmente los revólveres denominados “lechuceros” ó escopetas con mucho uso.

11. Venenos

La identificación del veneno utilizado para cometer un hecho es sumamente importante si la victima aún se encuentra con vida, pues permite al medico orientar eficazmente el tratamiento para su recuperación.

Para el caso en que la víctima hubiese fallecido, permitirá orientar la investigación, a la vez que habrá de facilitar la interpretación correcta del resultado de la autopsia.

Por consiguiente, debe procederse al secuestro y acondicionamiento de todo envase en el que se observen restos de líquidos, píldoras ó pastillas, que presumiblemente puedan ser de efectos tóxicos. Del mismo modo debe procederse con vasos, copas ó tazas que contengan restos de bebidas no identificadas.

Para el caso de que se trate de botellas ó envases relativamente voluminosos, es aconsejable colocarlos sobre un madero perforado, rodeándolo con varillas de madera para su mayor protección, y luego colocar el conjunto dentro de un sobre plástico y rotularlo convenientemente para su posterior envío al laboratorio.

12. Alcaloides y Barbitúricos

Deben recogerse los elementos sospechados de ser drogas ilegales, con las mismas precauciones aconsejadas para los venenos.

Es conveniente conservar cualquier lata, caja, sobre ó envoltura que presumiblemente tenga relación con estas drogas ó narcóticos.

Ante la presencia de material sospechoso, mediante el empleo de reactivos químicos es posible establecer de inmediato si se trata de drogas ilegales ó no.

Si la presunta droga se presenta en polvo blanco, se toma una pequeña cantidad en un tubo de ensayo y se aplican unas gotas del reactivo específico. Si el producto reacciona formando un precipitado de color amarillo, se puede estimar que se está en presencia de un alcaloide.

La morfina y la heroína reaccionan ante la aplicación de unas gotas del reactivo químico, dando una coloración de tono violáceo. El color azul-violáceo indica presencia de codeína, y la coloración amarillo-pardusca señala la presencia de anfetaminas. Las reacciones de la marihuana exigen observación, ya que en el primer momento dan un color gris, que luego se vuelve azul y finalmente violeta. Los barbitúricos dan una coloración roja intensa.

Estas reacciones son solamente de orientación, ya que las únicas que tendrán real fuerza probatoria son las practicadas en el laboratorio químico, pero son sumamente útiles para determinar en el mismo lugar donde se hallaren los productos sospechados, y sin pérdida de tiempo, si se trata ó no de drogas ilegales.

13. Trozos de Cristales

El examen de los pedazos de cristales rotos durante la comisión de un delito, muchas veces suministra información valiosa.

Puede determinarse la clase de objetos con el que se rompió el cristal y calcular la velocidad del mismo en el momento de producirse el impacto, la dirección del objeto ó proyectil y el calibre en el caso de balas disparadas por armas de fuego, si mas de un objeto hizo el impacto en el cristal, y la secuencia de dichos impactos.

Puede tener un significado especial el hecho de establecer si un golpe ó disparo rompió el vidrio de una ventana hacia fuera ó hacia adentro. Una ventana agujerada por un disparo de arma de fuego arrojará pedazos de vidrio proyectándolos lejos del punto de impacto.

En los casos de accidentes con automóviles, los fragmentos de los cristales hallados en el lugar donde se produjo pueden ser comparados con los cristales, focos y otras partes rotas del automóvil sospechoso para determinar si dichos fragmentos pertenecen al coche sospechoso.

Siempre es conveniente fotografiar los restos de vidrios rotos tal como se encuentran en el piso, antes de recogerlos.

Las piezas se deben juntar una a una en forma de rompecabezas, para determinar como estaba colocado el cristal en el marco, y así establecer la dirección del impacto ó el calibre de las balas (en algunos casos).

14. Trozos de Metal

Las barras de hierro, rejas de alambre, varillas de metal ó elementos similares que puedan haber sido utilizados como armas, deberán ser cuidadosamente examinados para descubrir la presencia de huellas digitales, trozos de tela, piel, fibras, manchas de sangre ó cabellos adheridos, tratando de que no se desprendan.

En estos casos la superficie que contengan elementos de prueba no deberá tomar contacto con la envoltura ó el recipiente en que se los coloque, por lo que, para preservar mejor estos elementos es conveniente colocar la varilla ó instrumento sobre un tablero perforado, cuidando que la superficie manchada ó con adherencias quede arriba.

Una vez colocada la varilla ó trozo metálico sobre el tablero perforado se lo ata pasando un hilo ó alambre por las perforaciones del tablero, se introduce el conjunto en una bolsa de plástico transparente y se le colocan los rótulos correspondientes.

15. Documentos Manuscritos

Es común que las cartas ó papeles escritos en el lugar del hecho sean manejados más incorrectamente que los elementos probatorios de cualquier otra naturaleza.

No deben ser tocados hasta que no hayan sido examinados por los técnicos dactiloscópicos en busca de rastros papilares latentes.

Recién después de haber sido sometidos al relevado de huellas deben recogerse no con los dedos, sino con una pinza especial para levantar documentos, a efectos de no marcar en ellas las impresiones dactilares del investigador y no destruir las existentes con anterioridad. Los rastros papilares quedan impresos por lo general en los bordes del papel.

Los escritos conducen a establecer la identidad del autor, dependiendo ello del volumen de los manuscritos y del material obtenido para comparación.

Nunca deberán doblarse las pruebas documentales; aún cuando ya antes hayan sido dobladas, una vez que se desdoblan deberán conservarse así, pues cada vez que el papel se dobla y desdobla sufre alteraciones la parte que está en el doblez.

Para conservar debidamente las pruebas documentales, es conveniente colocarlas en una bolsa plástica transparente, de tamaño apenas un poco mayor que el documento, pegando sus orillas de modo que se evite rozar los papeles al manipularlos. Esto también impide que entre polvo y facilita su examen sin que sufran daños ó alteraciones.

Si se hallaren cartas sin abrir, deben conservarse los sobres tal como se los encuentra, sin extraer su contenido hasta que los técnicos lo hagan en el laboratorio con las precauciones necesarias para la obtención de huellas papilares.

Análogas consideraciones son válidas para el hallazgo y recolección de documentos mecanográficos, cheques, pagarés y documentos en general.

También en papeles impresos es posible la revelación de huellas papilares.

En caso de hallarse blocks de anotaciones ó talonarios con hojas en blanco, siempre es conveniente arrancar la primera hoja ya que en la misma pueden hallarse impresiones digitales ó calcos de lo que se escribió en las hojas precedentes.

16. Líquidos

Por regla general existen dificultades para manipular líquidos, pues solo es necesario que el recipiente esté enteramente limpio; lo común es que se los encuentre en frascos ó botellas y no haya necesidad de cambiarlos.

En estos casos la precaución que se debe tener es no levantarlos ó cambiarlos de posición que no hayan sido revisados en procura de hallar rastros papilares.

Recién después que el técnico dactiloscópico haya cumplido su tarea se los removerá tomándolos en forma tal que no se destruyan los rastros reveladores y que no se impriman en ellos huellas dactilares del investigador. Se los tapará cuando fuere posible para evitar evaporación ó derrames, se los protegerá con una bolsita de plástico transparente y se les colocará los rótulos correspondientes al hecho investigado.

Si se tratase de restos de líquidos derramados sobre muebles, en el piso ó en lugares donde pueda ser absorbido con una esponja, se procederá aplicando suavemente una esponja sobre la porción de líquido derramada; se recogerá el líquido y luego se exprimirá la esponja sobre un frasco limpio para recoger los restos del líquido que se desea analizar. Si la cantidad de líquido fuera tan pequeña que no se pueda utilizar la esponja, es conveniente aplicar un trapito presionándolo suavemente sobre la mancha para que absorba. Luego se colocará este trapito embebido en el líquido dentro de un frasco limpio, para llevarlo al laboratorio donde será analizado.

En caso de que no exista riego de que la evaporación inutilice el valor de la prueba, puede utilizarse papel secante ó papel filtro. Los secantes deberán ser blancos y estar limpios, porque el colorante ó la tinta pueden alterar materialmente las características de la prueba.

Al recoger un líquido con un lienzo ó con un papel secante no se deberá frotar la superficie donde esté, sin absorberla cuidadosamente, tal como se usa el papel secante sobre un escrito.

Cuando no se conozcan las características del líquido que se va a recoger, no se deberá tocarlo con las manos, especialmente si existen sospechas de que pueda tratarse de un veneno ó una sustancia corrosiva; en tales casos es preferible absorberlo con papel filtro ó papel secante y manejarlo con pinzas.

17. Polvo, Suciedad y Limaduras

Las partículas muy pequeñas, las limaduras de metal, el polvo y la suciedad, deberán recogerse en pequeños frascos de vidrio, que deberán estar enteramente limpios; es preferible que sean transparentes, porque así se pueden examinar minuciosamente. Antes de introducir las muestras, es conveniente secar el frasco con un papel suave y limpio.

Cuando más libre se sustancias extrañas esté la muestra, más fácil y más exacto será cualquier examen ó comparación. Se deberá tener cuidado de que no haya en el frasco partículas de polvo, ya que unas cuantas pueden desorientar al examinador, y si la muestra de prueba contiene algo que no se encuentre en la muestra de comparación, resultará una prueba distorsionada.


Lic. Osvaldo Cantarelli
Boletin Informativo TECNIPOL, Año XII, Nº 32, 33 y 34
Argentina, 1986.

La mejor forma de encubrir un crimen es con una investigación deficiente...

¡Saludos!

Mi nombre es Carlos Sosa, Licenciado en Criminalística, estudiante de la Lic. en Accidentología Vial de la Universidad Autónoma de Entre Ríos (UADER), Entre Ríos, Argentina.

En este blog podrás encontrar información referida a las Ciencias Forenses: artículos, casos, curiosidades, información de actualidad, fundamentos técnicos de la investigación Criminalística, info de eventos...

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Carlos F. Sosa

Lic. Criminalística

Balística-Papiloscopía-Documentología

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