14 enero, 2012

Salud Visual en Conductores: Cataratas e Hipertensión Ocular (Fragmentos)

Trabajo presentado en el II Congreso Nacional de Criminalística y Accidentología Vial, Paraná 2011

 
 
 
Rodrigo Martín Torres, Pablo Gabriel Lódolo, Fiorella Falcione, Andrea Tell
Centro de Ojos Dr. Lódolo. Paraná y Asociación Entrerriana de Oftalmología, Entre Ríos. Argentina

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Autor Responsable: Rodrigo M. Torres
Las Calandrias 4789. Barrio Las Acacias, Colonia Avellaneda, Entre Ríos.
E-mail: romator7@hotmail.com
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Publicado en ARCH. OFTAL. B. AIRES; vol 81 nº 1; pág 04-08; 2010

Introducción

Los accidentes de tránsito son una importante y crecien­te causa de muerte. Aunque se mejoran los sistemas de se­guridad en los vehículos como también en las rutas, el error humano continúa siendo la principal causa de accidentes. Es necesario tener buena visión para poder conducir. Cómo, dónde y quienes evalúan los exámenes varía de país a país, e incluso dentro de cada país, de provincia a provincia y de municipio a municipio.

La agudeza visual, el campo visual y la visión de contras­tes resultan fundamentales para ejercer una conducción se­gura. También son importantes la visión nocturna, la vi­sión de colores y el deslumbramiento. Pero medir todas estas funciones visuales demanda tiempo y costos difíciles de afrontar y en la actualidad no hay datos científicos concretos que justifiquen la realización de ciertas pruebas. Las catara­tas y el glaucoma son patologías que alteran las funciones vi­suales descritas. La detección de cataratas y su grado se pueden realizar de forma simple, rápida y económica a tra­vés de una lámpara de hendidura. La medición de la presión ocular (PIO) a través de la tonometría de aplanación de Gold­mann resulta simple y efectiva para la detección de hiperten­sión ocular (HTO), que continua siendo el principal signo de alerta para sospechar y diagnosticar glaucoma.

Por lo anterior y teniendo en cuenta la relevancia del con­trol del sistema visual de los conductores, la Asociación Entre­rriana de Oftalmología (AEO) en convenio con la Municipali­dad de Paraná, provincia de Entre Ríos, comenzó en el 2003 un programa para realizar el control de la salud visual de los con­ductores que necesitasen obtener o renovar su registro de con­ducción. El objetivo de este trabajo es evaluar la efectividad de este programa para la detección y descripción de alteraciones visuales en la población de conductores, enfatizando la pre­valencia de hipertensión ocular y cataratas.

Objetivo:

Evaluar características visuales y eficacia de un programa de control visual de conductores con énfasis en detección de cataratas e hipertensión ocular (HTO).


Método:

Estudio transversal sobre base de datos con registros de marzo 2003 a marzo 2006. En dichos controles se registra­ron datos personales, antecedentes clínicos generales-oculares y control oftalmológico (agudeza visual, presión ocular (PIO) y examen en lámpara de hendidura), de personas que renovaron u obtuvieron su registro de conducir.


Resultados:

Se analizaron 18520 registros; 20,9 eran mujeres y 71,9 hombres, con edad media de 40,06 años. Clínicamente se identificaron: diabéticos 2,8%, e hipertensos 10,3%; 290 personas manifestaron glaucoma y 64 retinopatía diabética. Ope­rados de cataratas 2,19% y 0,47% de cirugía refractiva. El 78,02% no necesitó corrección óptica para conducir. En la pobla­ción examinada, 275 personas (1,48%) presentaron HTO y 853 (4,60%) cataratas.


Discusión:

Conducir es una actividad cada vez más necesaria, para ello es fundamental tener un buen sistema visual para poder conducir seguro, ya que la mayoría de la información que se obtiene al conducir ingresa a través de nuestros ojos. Hay datos de que por ejemplo un 43,7% de víctimas no fatales en accidentes de tránsito declararon tener problemas visuales. Por lo tanto resulta relevante controlar la visión de quienes conducen. Pero los controles que se basan solo en la toma de agudeza visual sin evaluar otros aspectos importantes relacionados con las funciones visuales necesarias para conducir.

El Consejo Internacional de Oftalmología (ICO) redactó un documento acerca de las funciones visuales necesarias para una conducción segura, donde discute que funciones visuales se deben estudiar y propone límites necesarios para aprobar. Se enfatiza que como controles básicos se deben evaluar la agudeza visual, campo visual y visión de contrastes.

La agudeza visual es lo que comúnmente se evalúa en todo el mundo. Resulta simple de medir, de forma económica y reproducible, pero los valores mínimos requeridos varían de país a país (desde 20/50 a 20/25). En el presente estudio ésta fue evaluada con o sin corrección, requiriéndose un mínimo de 20/40 binocular. Se destaca que el 78% de la población estudiada alcanzó el nivel exigido sin necesidad de corrección óptica.

En cuanto al campo visual, en el presente trabajo solo fue evaluada para aquellos casos de conductores con ceguera de un ojo (monoculares). Pero teniendo en cuenta que la visión periférica en necesaria para poder conducir ¿no debería evaluarse en todos los conductores? Lo ideal sería evaluar la visión periférica “binocular” (ya que es la visión periférica útil real) de forma rápida, reproducible, sencilla y económica. En algunos lugares se evalúa de forma monocular y se extrapolan estos valores para obtener la posible visión periférica binocular. Aunque la realidad es que en la actualidad aún no
existe consenso acerca de la mejor forma de evaluar la visión periférica (diferentes test, modos y programas) en los controles para obtener o renovar la licencia de conducir. La PIO es fácil de medir. Su medición es reproducible. Es un acto médico rápido y económico que da información acerca de la posibilidad de que una persona pueda padecer de glaucoma.
 
Además, en esta patología la mayoría de las personas carecen de síntomas mientras que la enfermedad avanza y la visión periférica disminuye, ocasionando la ceguera irreversible de no mediar su diagnóstico y tratamiento de forma oportuna.

En este trabajo, 290 personas manifestaron tener glaucoma, pero la PIO se detectó elevada en 275 personas, de las cuales solo 34 formaban parte del grupo que había manifestado tener glaucoma, aunque tenían un mal control de su PIO. Por lo tanto, se detectaron 241 casos de personas con HTO que lo desconocían. El aspecto del nervio óptico no fue evaluado. Ya a modo de mejorar el presente programa de control visual y teniendo en cuenta que las personas que tienen neuropatías por glaucoma u otro origen podrán tener afectada la visión periférica, se propone el agregar la descripción del nervio óptico (a través de biomicroscopía, como método simple) en el control visual de los conductores.

Incluso se podría utilizar esto como para definir un punto de corte y separar a aquellas personas donde realmente se justifique la evaluación del estudio del campo visual (hacer campo visual en personas con alteración del nervio óptico).

La visión de contrastes es otra función visual importante, pero que usualmente no se evalúa en los controles de visión a conductores. Tanto las cataratas como el glaucoma son patologías que afectan la visión de contrastes. Las cataratas no son difíciles de diagnosticar y además se puede graduar su severidad. Con sistema elegido en este trabajo se detectaron cataratas en el 4,6% de la población que recurrió a realizar el control para conducir. A estas personas se le explicó e informó de la patología detectada para que pudieran ser evaluados y tratados por su oftalmólogo. Igualmente, no se realizó el estudio de visión de contrastes. Tal vez, la evaluación de la visión de contrastes podría ser realizada solo para definir si conductores con cataratas y/o glaucoma, independientemente de su agudeza visual, pueden conducir o no. El mismo criterio podría ser utilizado para evaluar a personas que han sido operadas de cirugía refractiva.

La retinopatía diabética fue reportada en un 12,28% de pacientes que manifestaron ser diabéticos. Parece ser un bajo porcentaje cuando se compara con resultados internacionales y locales. Como posible sesgo en este resultado, se debe mencionar que el fondo de ojos no fue evaluado y que al ser un dato originado solo por lo que han manifestado los participantes, se podría presumir que muchos de los conductores diabéticos, podrían haber tenido signos de retinopatía diabética que ellos desconocían y que aún no afectaban su agudeza visual.

Nuestro bajo porcentaje de casos de diabéticos con retinopatía, también se puede deber en parte a una auto-limitación en la conducción de personas que son conscientes de su enfermedad sistémica y baja visión por diabetes. Existe evidencia clínica que patologías sistémicas como la diabetes están relacionadas estadísticamente a un mayor riesgo de colisión. Este estudio muestra que el programa utilizado desde el 2003 y basado en el examen de la agudeza visual, medición de PIO y observación por lámpara de hendidura, ha sido eficaz para detectar potenciales conductores que presentaban cataratas e HTO. Estas personas fueron asesoradas sobre las patologías detectadas y derivadas para su control y tratamiento, teniendo en cuenta que esta patologías pueden alterar las funciones visuales para conducir, a pesar de alcanzar el mínimo de agudeza visual requerido.

Sin altos recursos económicos es posible controlar la salud visual de la población de los conductores. El programa de examen visual evaluado en este trabajo es simple, confiable, reproducible y de corta duración (aproximadamente cinco minutos). Se utiliza aparatología médica que dispone cualquier consultorio oftalmológico. Se genera un acercamiento del oftalmólogo a la población general. Conductores con buena visión son conductores más seguros, lo cual podría ser evidenciado en la disminución de accidentes. En el presente estudio este ítem no ha sido evaluado, lo cual será un importante aporte a futuro. Aparecen algunos nuevos test de control visual automatizados.
 
¿Es posible mejorar el control visual de los conductores realizando una batería de test? ¿Es posible tener toda esa información de un solo aparato, de un solo test? ¿Quién lo realiza? ¿Una máquina, un empleado administrativo? Como oftalmólogos, es nuestra responsabilidad el cuidado de la salud visual de la población, incluyendo a los conductores. El control de salud visual descrito en este trabajo se ha vuelto un requisito para obtener o renovar el registro de conducir en la Ciudad de Paraná, provincia de Entre Ríos, Argentina. Este programa ha permitido que muchas personas que nunca habían tenido contacto con un oftalmólogo, tuvieran un control. Lo cual hizo posible la detección de patologías oculares en potenciales conductores que se transformarían en potenciales problemas en la ruta
 
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Consultar Artículo Completo: Sociedad Argentina de Oftalmología

1 comentario:

Anónimo dijo...

Hola que tal? te quisiera hacer una pregunta acerca de la carrera de lic. en criminalística para sacarme una duda, el titulo de UADER es de alcance nacional no?

La mejor forma de encubrir un crimen es con una investigación deficiente...

¡Saludos!

Mi nombre es Carlos Sosa, Licenciado en Criminalística, estudiante de la Lic. en Accidentología Vial de la Universidad Autónoma de Entre Ríos (UADER), Entre Ríos, Argentina.

En este blog podrás encontrar información referida a las Ciencias Forenses: artículos, casos, curiosidades, información de actualidad, fundamentos técnicos de la investigación Criminalística, info de eventos...

Espero recibir tus comentarios, dudas y recomendaciones.

Carlos F. Sosa

Lic. Criminalística

Balística-Papiloscopía-Documentología

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