30 junio, 2008

Huellas Digitales (tercera parte)

RECAPITULANDO
Las huellas digitales son producidas por la presión dactilar que se hace sobre algunas materias influyendo determinados factores para su conservación y aprovechamiento.
Al presionar sobre una superficie se deja la secreción de los poros. Se sabe que el sudor es producido por las glándulas sudoríparas de una manera continua, aumentando a medida que la temperatura ambiente crece, como así como también con el ejercicio y algunas emociones.

Con salud normal la cantidad segregada al día en todo el cuerpo es de unos 600 gr. aproximadamente. Estas glándulas que existen en toda la piel, expelen un líquido salado, de color variable, y transparente (reacción ácida); contiene agua en gran proporción, un poco de urea, una cantidad de sales orgánicas, la principal de las cuales es el cloruro de sodio.
Por la secreción y excreción sudorípara y sebácea se forma una delgada película en la superficie de la piel, aún después del aseo y limpieza. La humedad exudada se deposita a lo largo de la superficie de los bordes de fricción que están en el pulpejo de los dedos y es dejada en estado latente en todos los objetos que tocamos.

LA INSPECCIÓN OCULAR. BÚSQUEDA DE HUELLAS DIGITALES LATENTES.
Al llegar al lugar donde se ha cometido un hecho susceptible de indagación científica criminalística, el investigador se encontrará ante una variada gama de indicios que pueden aportar información que permita encaminar la pesquisa hacia el autor ó autores.
Cuando se procede a la búsqueda de huellas digitales, se procurará revisar los objetos que posiblemente hayan entrado en contacto con el sujeto: puertas, ventanas, etc. Se debe tener en cuenta que no sólo los elementos fuera de lugar ó que presentan destrozos son el objetivo, sino también aquellos que se encuentren alrededor de estos, ya que el delincuente pudo haberlos movido para obrar con mayor libertad: hablamos de guardarropas, cuadros, cajas, etc.

Antes de utilizar cualquier otra técnica de revelado (recordar que la huella latente es aquella que no se ve a simple vista y requiere ser revelada para su estudio) se debe examinar visualmente todos los especímenes en busca de huellas latentes, asegurándose que la superficie está adecuadamente iluminada y procurando cambiar el ángulo de la iluminación: algunas huellas sólo pueden ser vistas bajo iluminación oblicua.

Se debe mencionar, además, las propiedades de la transpiración, la sangre, el aceite y/o sustancias extrañas encontradas en la huellas latentes para presentar fluorescencia cuando son sometidas a la acción del láser u otras fuentes alternativas de luz (esto incluye la luz UV y rayos IR). No es necesario ningún tipo de tratamiento previo sobre el espécimen; por lo tanto, no existirá alteración sobre este.

Para el revelado se puede optar por medios físicos o químicos, de acuerdo a las condiciones y al soporte que contenga la huella. Los medios químicos son de uso casi exclusivo en laboratorio, salvo las técnicas más modernas, de las que hablaré en otra entrada: ésta se referirá a los métodos tradicionales.

REACTIVOS FÍSICOS.
Estos son los denominados “polvos adhesivos” y, si bien para el que no a tratado con ellos resultan “todos iguales”, cada uno es único y su elección para una situación de levantamiento determinada debe ser cuidadosa debido a que una mala decisión puede causar la destrucción del rastro. Es por el motivo expuesto que, algunos tratadistas y profesionales, aconsejan “que el técnico coloque su propia huella sobre la superficie y realice una prueba antes de concretar el trabajo” (Guzmán, 2003).



Las presentaciones comerciales de estos productos varían entre los óxidos (negro, blanco, rojo), los metálicos (aluminio, oro, cobre) y los magnéticos (negro, blanco, gris, rojo, aluminio, bronce), cada uno de los cuales es recomendado para una superficie determinada.

El color seleccionado debe contrastar con el soporte, esto por el obvio motivo de verificar la labor de revelado mientras se la realiza, además de permitir el fotografiado antes de ejecutar el levantamiento, proceso recomendado sobre todo en superficies “difíciles” donde se sospeche que el rastro corre riesgo de perderse.

Los reactivos físicos son aplicados en los casos de rastros recientes, no sólo por su efectividad funcional, sino por la facilidad de manipuleo que no requiere preparación especial, pudiendo utilizarse en lugares no convencionales. Para su aplicación basta un pincel de cerdas suaves (reactivos metálicos y magnéticos) ó un plumón de cisne (óxidos).


Aplicando una fina capa utilizando el pincel, el polvo impalpable se adhiere a la grasitud del rastro, no sólo al relieve, sino también a los blancos de la huella motivo por el cual se procede luego al barrido del exceso de reactivo para la correcta visualización de los detalles identificatorios.

Lógicamente, en esta posibilidad incidirá la capacidad de absorción ó la cantidad de materia grasa de que esté compuesto el rastro latente; ello es consecuencia directa de la antigüedad del rastro, como así también de factores de tipo atmosférico-climático. Gravita además en grado sumo la cualidad de absorción del soporte que contiene los rastros (a mayor absorción, menor posibilidad de adherencia del reactivo).

Cuando el rastro papilar es reciente y las condiciones de su impresión se dieron favorablemente, la operación de limpieza del polvo excedente resulta por demás sencilla por la acción del paso del pincel, delimitando el rastro papilar en toda su área y contorno para un mejor y mayor resalte ocular.



Para el levantamiento, su puede optar por la cinta adhesiva y un porta-rastro ó los soportes comerciales que contemplan estos dos elementos en uno sólo.

REACTIVOS QUÍMICOS
La utilización de reactivos de índole química en soportes tales como papel, cartón, maderas, etc. puede requerir una técnica de aplicación un tanto más complicada que la de reactivos físicos; pero los resultados que se obtienen justifican su empleo operacional por su efectividad específica.

El concepto básico que hay detrás de las técnicas de reactivación químicas es aplicar una sustancia química que reaccione con los compuestos presentes en las huellas que han sido depositadas. La reacción generada le dará a las huellas dactilares latentes una nueva composición química. Esta, genera una apariencia distinta, mucho más visible al ojo humano, haciendo más fácil su documentación por medio del fotografiado.

— Nitrato de plata. El nitrato de plata es probablemente la técnica química más antigua utilizada para la detección de huellas digitales en superficies porosas tales como papel. Este reacciona con el componente del cloruro de sodio (sal) del depósito de la huella digital latente. En contacto con la luz, el cloruro de plata, que es de color blanco, se descompone para platear el metal, produciendo una imagen oscura de la huella digital.



La técnica es eficaz para detectar rastros frescos en superficies de papel y de madera sin tratar con cera o barnices. Sin embargo, puede observarse la pérdida de detalle de la huella digital en impresiones relativamente viejas (mayor a una semana) debido a la difusión de cloruros a través del substrato. Otra desventaja con el reactivo es que la superficie de fondo eventualmente se oscurece si está expuesta por períodos largos a la luz solar o ambiental originando que las huellas reveladas se diluyan. Por ende, las huellas reveladas con nitrato de plata deben almacenarse en sobres opacos. Por supuesto que es posible su exposición a la luz ambiental normal durante períodos cortos, para permitir su examen.

Una solución de trabajo típica del reactivo es 2% (p/v) de nitrato de plata en metanol o en base acuosa. Se puede aplicar por inmersión o con un aerosol. En el primer caso, se debe sumergir el artículo a tratar en una bandeja conteniendo el reactivo durante 5 minutos. Luego se deja secar por 20 minutos y se expone a luz solar o a fuente lumínica fuerte, controlando el proceso de la reacción, para evitar la sobre-exposición mencionada.

La huella revelada con este método presenta una coloración marrón, debiendo proceder al registro fotográfico. Para mejorar el contraste se puede lavar con lavandina diluida antes de poner al sol.



— Vapores de yodo. Cuando los cristales de yodo se someten a la acción del calor se vaporizan rápidamente desprendiendo gases de color azul-violeta. Estos vapores son absorbidos por las sustancias grasas que conforman el rastro papilar latente, produciendo el revelado del mismo con una coloración de tonalidad amarillento-castaña.

Las huellas reveladas con vapores de yodo no son permanentes, por cuanto al dejar de estar sometidas a los vapores, comienza a esfumarse hasta desaparecer casi por completo. Ello hace indispensable el inmediato registro fotográfico.

Para el revelado de huellas latentes con este método, se utiliza un “Gabinete de Vaporización”. Este consiste en una caja de vidrio transparente que permite la observación directa, pudiendo controlar de esta forma el ingreso de la cantidad de vapores de yodo y el revelado progresivo de las huellas en los soportes colocados en su interior. Los vapores son generados por un mechero bajo un plato de evaporación que contiene los cristales, todo ello montado en la parte interior del gabinete.


Los soportes se colocarán dentro del gabinete preferentemente con pinzas y pendientes de la tapa superior del mismo, lo que permitirá retirarlos rápidamente para su inmediato fotografiado.

Al comprobarse que los gases empiezan a aparecer en cantidad suficiente se retira el quemador.

Es aconsejable el manipuleo con guantes de goma y pinzas de sostén, por cuanto un contacto prolongado con los vapores de yodo puede causar irritaciones de la piel como así también de las vías respiratorias.

— Ninidrina o ninhydrin. La reacción de aminas con el ninhydrin para formar el producto coloreado de la reacción conocido como púrpura de Ruhemann, fue descubierta por Siegfried Ruhemann en 1910. Desde ese tiempo, la reacción de aminas, aminoácidos, péptidos y compuestos relacionados con ninhydrin ha encontrado uso extenso en el análisis cualitativo y cuantitativo de tales compuestos en química y bioquímica. Sin embargo, el valor del ninhydrin para el revelado de huellas digitales latentes no fue observado hasta 1954 en que Odén y von Hofsten sugirieron su uso en investigaciones criminales. El ninhydrin ahora es el método más usado para revelar rastros latentes en superficies de papel.

Las reacciones químicas implicadas son complejas y, consecuentemente, las condiciones del desarrollo necesitan ser controladas para obtener resultados óptimos. El método es muy eficaz para el revelado de huellas digitales en superficie porosas. Sin embargo, algunas superficies de papel (ciertos billetes de banco, por ejemplo) reaccionan fuertemente con el reactivo y su uso se limitan en tales casos.


Los aminoácidos son compuestos estables que, debido a una afinidad para la celulosa, no tienden a emigrar a través de un substrato de papel seco con el tiempo. El contenido de aminoácido de la secreción endocrina presente en el sudor también parece seguir siendo relativamente constante. Consecuentemente, las impresiones latentes antiguas se pueden revelar con ninhydrin en documentos almacenados bajo condiciones favorables.

La solución utilizada se obtiene disolviendo de 1 a 2 gr. de ninhydrin en 100 cm3 de acetona; la misma puede ser vaporizada sobre los rastros latentes o bien sumergir el papel soporte en la solución. Luego, al sacarlo humedecido, se somete a la acción del calor (cámara térmica ó lámpara infrarroja); al evaporarse la acetona aparecerán los rastros cuyos diseños lineales tendrán un color púrpura-violáceo, ya que la ninidrina será absorbida por los aminoácidos. Las huellas permanecerán visibles mucho tiempo (de 4 a 6 meses). No obstante, se procederá al fotografiado a fin de lograr un registro permanente.




— Cianocrilato o cianoacrilato. La vaporización del cianocrilato es un método descubierto recientemente: los vapores de esta sustancia se condensan en el agua depositada por los bordes de fricción. El resultado es una huella blanca y dura que puede levantarse después de la aplicación de polvos adhesivos convencionales.

Comercialmente, se presenta en forma líquida; como un gel contenido en sobres (ambos destinados exclusivamente para su uso en Criminalística) o como parte integrante de la formulación de algunos adhesivos (los cementos de contacto mencionados contienen ésteres del cianocrilato, de los cuales los cianocrilatos metílicos y etílicos son lo más comúnmente usados).

Cyanoacrylate

El cianocrilato experimenta la polimerización aniónica en presencia de una base débil tal y se estabiliza a través de la adición de un ácido débil. Cuando el pegamento entra en contacto con una superficie con una huella latente los químicos presentes neutralizan el estabilizador ácido en el pegamento, dando por resultado la polimerización rápida del cianocrilato.



Sin importar la forma en que se lo utilice, este método se basa en la generación de gases de cianocrilato, por lo que utiliza una cámara de vaporización similar a la descrita para los vapores de yodo. En ella se colocan las piezas a tratar y, sobre un platillo de aluminio, una pequeña cantidad de cianocrilato. A este se lo somete a la acción del calor para acelerar la generación de los humos. Dentro de la cámara, también, siempre es útil colocar vaso con agua caliente, no tanto como para que despida vapor. Esto hace que los residuos del ahumado que se forman sobre las huellas se vean de un color más blanquecino, más fácil de fotografiar.






FUENTES CONSULTADAS
Apuntes de la cátedra “Papiloscopía I” a cargo del Prof. Iturria Ángel y Prof. Leonhardt Marcelo: UADER, Facultad Ciencia y Tecnología, Lic. En Criminalística
Apuntes de la cátedra “Química II” a cargo del Prof. Doro Gabriel: UADER, Facultad Ciencia y Tecnología, Lic. En Criminalística
ALBARRACÍN, Roberto. (1971). Manual de criminalística, Buenos Aires: Editorial Policial.
CARO, Patricia. (Coord.) (2004). Manual de química forense. Buenos Aires: La Rocca.
GUZMÁN, Carlos. (2003). Manual de criminalística, Buenos Aires: Ediciones La Rocca.
HOLLARS, Mitchell; SCHWARTZ, Rebecca; TROZZI, Timothy (2000). Processing Guide for Developing Latent Prints, Washignton: U.S. Department of Justice, Federal Bureau of Investigation, Laboratory Division.
LAGO, Pedro. ROSSET, Ricardo; (1984). El ABC del Dactilóscopo, Buenos Aires: Editorial Policial.
SIEGEL J., KNUPFER G., SAUKKO P. (Ed.) (2000) Encyclopedia of forensic sciences, Three-Volume Set, 1-3. Ed. Elsevier.
ZAGALA, Carlos. (2005). La reactivación de huellas dactilares por medio del ahumado con cianocrilato. Nociones básicas. Bolívar, Venezuela. Archivo de divulgación profesional. Mail:
tiendaforensedevenezuela@yahoo.com

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27 junio, 2008

Exposición histórica y numismática

Del 6 al 15 de junio, se desarrolló en el salón de turismo municipal del la ciudad de Diamante una exposición histórica y numismática con material del Museo Histórico y Numismático “José Evaristo Uriburu (h)”.

¿Qué es el Banco Central de la República Argentina?
El Banco Central de la República Argentina se creó en 1935, durante la presidencia del General Agustín P. Justo, sobre la base de la Caja de Conversión y el Crédito Público Nacional.
El Banco Central tiene como facultad exclusiva la emisión de la moneda otorgada por el Honorable Congreso de la Nación. Además regula la actividad bancaria, es agente financiero del Estado y custodio de la reservas del país.

"Es misión primaria y fundamental del Banco Central de la República Argentina preservar el valor de la moneda." (Art. 3, de la ley 24.144)

¿Qué es la Numismática?
En el concepto clásico, la numismática es una ciencia auxiliar de la historia ó de la museología que trata del estudio de las monedas y medallas. Esta ciencia puede dar testimonio inestimable de los intercambios y de la economía de los pueblos, así como de su historia política, geográfica, religiosa.

La numismática clásica se divide en dos partes muy diferentes por más que frecuentemente vayan unidas en los libros que de ella tratan:
-    La teórica o doctrinal, que estudia los fundamentos de la ciencia, con la nomenclatura, las bases de la clasificación y otras generalidades.
-    La histórica y descriptiva que desciende al estudio del desenvolvimiento de la moneda en los diferentes pueblos del mundo y clasifica y describe sus distintas emisiones monetarias.

Los "numismáticos" son a veces diferenciados de los coleccionistas en tanto que los últimos básicamente derivan su placer de la simple posesión de objetos monetarios, mientras que la atención de los primeros se centra en la adquisición de conocimientos sobre ellos. De hecho, muchos numismáticos son también coleccionistas y algunos coleccionistas muestran interés por el conocimiento de sus objetos de colección.



El Museo Histórico y Numismático del Banco Central de la República Argentina "Dr. José Evaristo Uriburu (h)" organizó, conjuntamente con la Municipalidad de Diamante a través del Instituto Privado de Educación Nº 194 esta exposición numismática en la provincia de Entre Ríos, en donde se pudo apreciar un valioso patrimonio monetario, vinculado a la historia de nuestro país.


La exhibición reseñó la historia del circulante argentino desde la época colonial hasta nuestros días. Se expusieron monedas macuquinas que circularon en el virreinato hispanoamericano durante los siglos XVI al XVIII, las primeras monedas patrias de 1813, las emisiones monetarias de las provincias de La Rioja, Córdoba y Buenos Aires de la primera mitad del siglo XIX, y las piezas acuñadas en 1881 con el nacimiento del "Peso Moneda Nacional".



También se exhibieron las líneas monetarias que circularon en nuestro país: "Pesos Ley 18.188" (1970-1983); "Pesos Argentinos" (1983-1985); "Australes" (1985-1991), y los pesos que circulan actualmente desde el año 1992. Así mismo, se presentaron las emisiones monetarias especiales acuñadas en oro, plata y níquel, conmemorativas de acontecimientos de la historia y la cultura de nuestro país.



Completó esta exhibición una selección de monedas y billetes que tienen motivos de animales, desde la época colonial hasta el presente. Esta sección de la exposición muestró los animales imaginarios de la mitología y de la fauna que no es originaria de nuestro país y también figuraronn los motivos de la fauna autóctona de la Argentina, que se utilizaron en los diseños del circulante monetario argentino.


Las monedas de la época colonial, monedas y billetes provinciales del siglo XIX y monedas de las líneas monetarias nacionales del siglo XX, han utilizado la figura de los animales para ornamentar el diseño numismático.

Museo Histórico y Numismático José Evaristo Uriburu (h)
San Martín 216 (C1004AAF) Buenos Aires - Argentina
museo@bcra.gov.ar
http://www.bcra.gov.ar


21 junio, 2008

Historias Reales by Criminalistico_Dte: Ricardo Barreda.

De acuerdo a la Wikipedia, el asesino múltiple es aquel sujeto que mata a un grupo elevado de personas (más de tres, según el criterio del FBI) en forma simultánea o casi simultánea, a diferencia del asesino serial (término acuñado por Robert Ressler) que separa sus acciones con períodos de inactividad.

Los crímenes cometidos por los serial killers, como Ted Bundy, Dexter Morgan, “Jack the Ripper” y Harold Shipman, son resultado de una compulsión que puede tener sus orígenes en la juventud o en desajustes psicopatológicos del asesino, contrariamente a aquellos que están motivados por ganancias monetarias (asesinos a sueldo) ó los que tienen motivaciones ideológicas o políticas (terroristas, genocidas, magnicidas).

Un asesino masivo o múltiple, por otra parte, es un individuo que comete varios asesinatos en una ocasión aislada y en un solo lugar. Los autores algunas veces cometen suicidio, por consiguiente, el conocimiento de su estado mental y el motivo que los impulsa a actuar de esa manera, se deja muchas veces a la especulación.

La mayoría de los asesinos masivos caen dentro de tres categorías: aniquiladores de familias, individuos con trastornos mentales, y trabajadores disgustados.

El incidente del que voy a escribir en esta oportunidad conmocionó a la sociedad argentina: el caso del odontólogo Barreda, un ejemplo de abuso doméstico donde es dificil trazar la diferencia entre victima y victimario, según la opinión que aún hoy perdura.

EL HECHO.
Al accionar la cola del disparador de la escopeta española Víctor Sarrasqueta calibre 12, se inició un simple pero eficiente mecanismo interno de pequeñas piezas móviles y muelles que culminó cuando el martillo del arma golpeó sobre el fulminante, lo que causó la detonación de la carga explosiva compactada en el interior de la cápsula. Dos estruendosos disparos quebraron el silencio de ese caluroso mediodía del 15 de noviembre de 1992 en la ciudad de La Plata. Uno alcanzó a Adriana (24). El otro, dio en el estómago de Gladys Mc’Donald (57), que cayó junto a su hija. La palanca de apertura de la recámara es fácil de accionar, liviana; el tirador completa la recarga rápido y dispara de nuevo.

“— ¡Mami! ¡Está loco!” Alcanzó a gritar la joven antes de recibir otro impacto sobre el pecho. Gladys recibe otra descarga, también en el pecho, que pone fin a su vida. A Adriana la azota un tercer escopetazo sobre el cuello. El piso del comedor diario comienza a cubrirse de sangre.
La madre de Gladys, Elena Arreche (86) leía en su habitación, en la planta alta de la casona de la calle 48, al 809. Alertada por el ruido, bajó corriendo. Estaba terminando de recorrer el trecho entre las escaleras y el pasillo cuando, al asomarse por la puerta, la precisión del homicida volvió a emerger. “¡Bang!, ¡bang…!”.
La hija mayor del matrimonio Barreda, Cecilia (26), que se preparaba para salir con su novio, aparece por detrás de su abuela.

“— ¡¿Qué hiciste hijo de puta?!” recuerda Ricardo Barreda (56 años al momento de los hechos) que le gritó su hija.
“— Le disparé (a Cecilia) cuando estuvo a tres metros. En ese momento sentí una sensación de alivio, de liberación y de que había hecho justicia” declaró el odontólogo tiempo más tarde.

LA HISTORIA.
Basada en la declaración que hiciera el Dr. Barreda al Tribunal que lo juzgó por el cuádruple homicidio.


“Aquel domingo bajé lo más tranquilo. Ellas (Gladys y Adriana) acababan de almorzar. Pasé por la cocina y le dije a mi esposa:

‘— Voy a pasar el plumero en el techo, porque está lleno de bichos que dan una mala impresión. O sino -le digo- voy a cortar y atar un poco las puntas de la parra que ya andan jorobando. Voy a sacar primero las telas de araña de la entrada, que es lo que más se ve.’

Me dice:

‘— Mejor que vayas a hacer eso. Andá a limpiar, que los trabajos de conchita son los que mejor te quedan: es para lo que más servís.’

No era la primera vez que me lo decía y me molestó de sobremanera. El asunto viene a que yo me atendía mi ropa: si se me despegaba un botón, me cosía el botón. Es decir, me atendía personalmente en todo lo referente a mi indumentaria.

Al contestarme ella así, sentí como una especie de rebeldía y entonces le digo:

‘— El conchita no va a limpiar nada la entrada. El conchita va a atar la parra.’

Para hacer eso había que sacar una escalera del garaje. Voy a buscar un casco que estaba en el bajo escalera, porque tuve dos conocidos que haciendo cosas similares se vinieron abajo y tuvieron lesiones serias en la cabeza. Entonces yo me había comprado un casco de esos de obreros de la construcción. Voy a buscar el casco y encuentro que afuera del bajo escalera, entre una biblioteca y la puerta, estaba la escopeta parada.

Los cartuchos estaban al lado, en el suelo, en una caja, y así habían estado desde hacía mucho tiempo. Y ahí…bueno, fue extraño. Sentí como una fuerza que me impulsaba a tomarla. La agarro, voy hasta la cocina, donde estaba Adriana, y ahí disparo.”

EL PLAN.
Los cuatro cuerpos sin vida de la que había sido su familia tendidos en el suelo. Ocho cartuchos Orbea del calibre 12/70, color amarillo, percutados y dispersos en el piso del comedor. Uno había quedado en el arma. El inconfundible olor a pólvora enturbiaba el aire. Barreda, con rostro inexpresivo, tumbado sobre un sillón, abrazaba el brillante cañón doble de la escopeta que, diez años atrás, le había regalado su suegra. Este fue el lúgubre escenario que quedó tras el día de furia del odontólogo.



Frente de la casa de Barreda, con pancartas y pintadas que recuerdan el hecho

Ricardo Barreda había comenzado su día de buen talante, decidido a arreglar las cosas en su familia. Una mala época había sumido al dentista en una profunda depresión de la que, según su propio testimonio, su familia no se hizo eco.

“— Pedí ayuda a mi mujer a ver si se podían suavizar un poco las cosas, pero no encontré respuesta de ninguna especie. Nunca había tiempo para eso. Sabía que me hacía mal y lo dejaba pasar. Muchas veces dije: ‘Somos una familia enferma y creo que tendríamos que ver a alguien que nos ayude’. Pero la respuesta era: ‘No, andá vos que sos el loco’” recordó Barreda en un entrevista.

Luego de cavilar unos instantes, se levantó, dejó la escopeta sobre el sillón y recogió los cartuchos; los puso dentro de la caja y los colocó en el baúl de su Ford Falcon. De nuevo en el comedor, revolvió papeles y desacomodó los muebles, simulando la escena de robo violento, del que pensaba convencer a la policía su familia había sido víctima.
Tomó la escopeta, subió al auto y se fue con rumbo al zoológico, lugar que visitaba regularmente y que le daría una coartada. De camino, arrojó los cartuchos en una boca de tormenta en el centro de la ciudad. La escopeta fue a parar a un canal, en un paraje cercano a Punta Lara, a unos 10 km. de La Plata.
Despúes, se hizo tiempo para ir al cementerio para “hablar” con sus padres y alrededor de las cinco de la tarde, entró a un hotel alojamiento con su amante, Hilda Bono, con la que pasó el resto del día: fueron a comer pizza.
Minutos antes de la medianoche volvió a su casa. Entró, prendió las luces. El lugar estaba tal cual lo había arreglado: las cuatro mujeres de su vida seguían ahí. Llamó un servicio de ambulancias y a la policía. Contó su historia del robo y fingió consternación. El comisario de la seccional 1º, Ángel Petti, tenía sus sospechas sobre aquel delgado sujeto.

Lo llevó a la comisaría y mientras le interrogaba sobre lo sucedido, le acercó el Código Penal, abierto en la página del artículo 34: casos y situaciones en que la ley considera inimputable de sus acciones a una persona. El comisarios se fue, lo dejó sólo con su lectura. Al terminar de leer, Barreda comprendió el mensaje. Llamó a Petti y confesó los crímenes. Horas más tarde, lo condujo a la boca de tormenta y le indicó el lugar en donde había abandonado el arma.

LA "EXPLICACIÓN"
El Doctor fue encarcelado, en espera del juicio por el delito de triple homicidio calificado y homicidio simple. El 7 de agosto de 1995 reveló cada detalle del crimen a los integrantes de la Sala I de la Cámara Penal Carlos Hortel, Pedro Soria y María Clelia Rosentock. Durante una entrevista al Diario Clarin dijo lo siguiente:

“— ¿Está arrepentido?

— Exacto. Sí. No sé qué puede pensar la sociedad. Pero yo no me lo perdono. En aquel momento hubo una alteración profunda de mi parte afectiva que me llevó a actuar de esa manera.

— ¿Lo volvería a hacer?

— En absoluto. No hubiera hecho nada. Hubiera dejado las cosas como estaban. Me hubiera ido, como otras veces, a dar una vuelta por ahí.

— Entonces ¿por qué en el juicio usted declaró que no se arrepentía?

—En el juicio mis abogados me dijeron que la postura era ésa y que no había que cambiarla. La acepté contra mi voluntad, pero me sentía muy mal.
— ¿Siente culpa?
— En todo momento. Todo el tiempo tengo razonamientos. Estoy estudiando y de pronto me doy cuenta de que no estoy concentrado. Es porque tengo recuerdos que impiden la concentración. Veo la imagen de mis hijas cuando eran chicas.
— ¿Piensa en su esposa y en su suegra?

—Sí. Y sí... pienso en todo. Pienso que si hubiera habido un poco.... Yo estaba pasando un período depresivo muy hondo, desde hacía varios años. Pedí ayuda a mi mujer a ver si se podían suavizar un poco las cosas, pero no encontré respuesta de ninguna especie. Nunca había tiempo para eso. Sabía que me hacía mal y lo dejaba. Es decir, yo quería hablar y cuando iba para el fondo a lavar un pañuelito, ella salía para el otro lado. Eran todas actitudes escapistas que me hacían mal y mi esposa insistía. Eso va generando resentimiento.

— ¿Pero usted acepta su responsabilidad?

— Reconozco que tal vez haya sido demasiado bueno o las haya querido demasiado a todas. Yo a mi mujer siempre la quise, de mis hijas ni hablar.

— Pero usted las asesinó...

— Las chicas fueron cambiando. En casa había una especie de matriarcado. Y la orquestadora de todo era la madre de mi mujer. Una persona de carácter fuerte, entrometida.
— ¿Ese recuerdo lo mortifica?
— Y... por momentos, sí. Porque pienso que todo se pudo haber evitado.
— ¿Cómo?

— Con un poco de comprensión, con un poco de apoyo de parte de ellas, la tragedia se hubiese evitado.

— ¿Conserva algo de sus hijas?

— Lo único que encontré dentro de una agendita de direcciones es una foto de mi hija más grande, Cecilia, y yo, cuando era chiquita. La tengo alzada sobre mis rodillas. No tengo más porque después del crimen no volví a casa. Pero tengo el recuerdo en la mente, que es más importante.

— ¿Qué haría primero si saliera libre?

—Les llevaría flores a mis dos hijas al cementerio.”

Durante el juicio oral, el odontólogo quiso justificar su brutal comportamiento: “Eran ellas o yo”, declaró. “Si no las mataba, ellas lo hubieran matado a él” afirmó durante una entrevista el abogado de la defensa, Carlos Irisarri, citando a Barreda.

Un de los peritos de la causa, Bartolomé Capurro, aseguró al tribunal que el acusado padecía de “psicosis delirante”. Si esa teoría hubiese sido aceptada por la Cámara, Barreda habría terminado en un manicomio. Esta patología, de etiología psíquíca u orgánica, se caracteriza por una desorganización de la personalidad, alteraciones del juicio crítico y de la percepción de la realidad.

“Los delirantes toman algunos datos de la realidad y los acomodan de acuerdo a la patología que se está gestando. Por ejemplo, una mujer atiende una llamada equivocada y el delirante comienza a suponer que la llamó el amante. La comunicación existió, es un dato de la realidad, todo lo demás no. Algo parecido hizo Barreda con la situación de conflicto que mantenía con las mujeres, que era más de indiferencia que de maltrato” explicó un profesional. “Si el problema era esa familia, hay otras formas más racionales y congruentes con la condición humana de enfrentarlo y resolverlo, pero él optó por el camino más enfermo y patológico. Por eso hay un principio básico de la psiquiatría forense que dice que, cuando un crimen es patológico, sugiere un autor patológico. Barreda resolvió su problema de una manera loca porque él está loco” opinó el psiquiatra forense de la defensa, Miguel Maldonado, que entrevistó al homicida múltiple durante más de un año, antes de concluir que se lo debía declarar inimputable.

Después de largas jornadas de juicio, el acusado fue condenado a reclusión perpetua. De los tres jueces,
sólo Rosentock creyó que Barreda estaba loco y dijo en el fallo: “Era un fanático de la unión familiar que sucumbió cuando la vio desintegrarse”.

Nota: Al momento de la publicación de esta entrada, Ricardo Barreda cumple su condena en forma domiciliaria, un beneficio al que pudo acceder el 23 de mayo de 2008 debido a su edad. Convive en el barrio porteño de Caballito con su actual pareja, una maestra jubilada, de nombre Berta André, a quien la opinión pública conoce por su apodo, "Pochi". El romance comenzó a través de cartas que la maestra le escribía al odontólogo detenido, después de que fueran presentados por un amigo en común.

Huellas digitales (segunda parte)

Ficha Dactiloscópica Decadactilar. Partes.
Al mismo tiempo que creó su procedimiento de identificación, Vucetich ideó todos los elementos para la concreción de la toma, clasificación y sistematización de las huellas digitales. Así, para el archivo de las impresiones de los dedos clasificados concretó la “Ficha Dactiloscópica Decadactilar” a la que dividió en:
. .Serie: conjunto de los dactilogramas de la mano derecha.
. .. .Fundamental: clasificación del pulgar derecho.
. .. .División: clasificación De los dedos siguientes.
. .Sección: conjunto de los dactilogramas de la mano izquierda
. .. .Sub-clasificación: clasificación del pulgar izquierdo.
. .. .Sub-división: clasificación de los dedos siguientes.

Algunos Conceptos
Ya se mencionó que el dactilograma es el conjunto de surcos y crestas papilares provenientes del pulpejo o yema de los dedos de las manos (Ver "Dactiloscopía y Sisatema Dactiloscópico Argentino en Huellas digitales (primera parte)). El dactilograma natural es aquel que se encuentra en la superficie de la yema del dedo y el dactilograma artificial el que resulta de la impresión del conjunto de líneas y blancos en una superficie o medio idóneo para contenerlo (papel o cualquier otra superficie liso y pulida).
Este dactilograma artificial se denominará calco o impresión dactilar cuando resulta de la toma por personal idóneo y equipos específicos, con fines de registro de identidad, como el que obra en los documentos de identidad, pasaporte, etc. Cuando no media entre el dactilograma natural y el soporte de estampación un medio idóneo diferente del propio sudor, tendremos una huella dactilar latente, que para su estudio requerirá un revelado con medios físico y/o químicos, de los que hablaré mas adelante. Este es el caso de las huellas digitales que el personal de policía científica o judicial busca en el lugar donde se cometió un delito o hecho susceptible de investigación.
Cuando existe una sustancia no específica (sangre, pintura, carbón, polvo), y la impresión es el resultado de un acto involuntario de la persona, se tiene una huella dactilar visible.
También dentro de este grupo se encuentran las huellas plásticas donde no ha inferido sustancia alguna en la estampa ya que la misma se produce por simple presión sobre soportes blandos (jabón, masilla, plastilina, pinturas laqueadas, etc.) Cabe acotar que para su revelado es necesaria la aplicación de métodos y procedimientos específicos por cuanto hay una inversión de características de los bajos y altos relieves.
El rastro dactilar posee las mismas características que la huella, pero toma esta denominación técnica por el hecho de estar afectado a la investigación de un hecho delictuoso, como determinante de identidad del ó los autores, cómplices, encubridores, víctimas, damnificados, testigos, etc.

Obtención de Calcos
Si bien cada profesional tiene su modo particular de obrar, a continuación expongo brevemente en que consiste el procedimiento general para la obtención de impresiones:
1.- Existe un modo “tradicional”, que viene desde las épocas de Vucetich, que requiere:
● Fichas dactiloscópicas decadactilares, dobladas longitudinalmente utilizando como guía la línea que divide las casillas. La cantidad dependerá del fin que persiga la toma, pero siempre es recomendable llevar varios ejemplares en caso de tener inconvenientes que obliguen a repetir la operación.
● Tinta litográfica (oleaginosa), como la utilizada en imprentas (ojo porque mancha y no sale)
● Rodillo de goma ó hule
● Plancha ó platina donde esparcir y “batir” la tinta
● Tablilla acanalada




2.- El procedimiento se puede resumir como sigue:
● Se aplica una pequeña cantidad de tinta sobre la plancha y se la esparce con el rodillo hasta obtener una capa delgada y uniforme en todo la superficie.
● La persona a la cual se reseñará debe estar de pie frente al técnico responsable.
● Se comienza el entintado con la mano derecha del sujeto y luego con la izquierda, empezando el proceso con el dedo pulgar y culminando con el meñique.
● Se toma con los dedos pulgar e índice el dedo a entintar a la altura de la falange media.
● Se lo apoya, del lado interior, sobre la plancha entintada, y se lo hace rotar (de izquierda a derecha en la mano izquierda y al contrario en la derecha), ejerciendo presión sobre la uña. Efectuado esto, se retira el dedo, continuando el movimiento de giro para evitar el resbalamiento y con eso el "borronado" del calco.
● Culminada la operación de entintado, se procede a la impresión en la ficha tomando ésta con la mano inhábil (izquierda para las diestros y derecha para los zurdos) y colocandola sobre la tablilla, de modo que la serie quede hacia la muñeca del responsable de la toma.
● Se coloca el dedo a imprimir del mismo modo antes mencionado, por la falange intermedia con los dedos medio e índice, y se lo apoya y gira contra la tablilla acanalada de la misma forma que durante el entintado. Esta impresión se denomina “impresión rodada” y debe abarcar desde el pliegue interfalangeo hasta el “limbo” superior del dactilograma, teniendo la impresión de un gran campo hacia los laterales.
3.- Algunas variantes que se pueden encontrar del sistema clásico ó tradicional:
● El operador puede colocarse en el lateral del sujeto a reseñar, por ende, las instrucciones y sentidos de giro deberán ser adaptadas a tal situación. Esto es sólo por la comodidad del que reseña.
● En lugar de utilizar la plancha para el entintado se puede proceder directamente con el rodillo, lo cual puede ocasionar empastados si no se tienen los recaudos del caso. Sin embargo, antes de la aplicación, se debe esparcir la tinta sobre un soporte y homogeneizar la cantidad que se colocará sobre la superficie del rodillo y no aplicar la tinta sobre el mismo directamente previa a la toma.
● Si el caso lo requiere, se pueden tomar una “impresión postero-anterior”, apoyando el digito a fichar sobre el pliegue interfalangeo, esto es, el “limbo” inferior, realizando la toma haciendo girar la tabla hacia delante, con lo que el campo visual que se privilegiará será hacia el frente, es decir, la “punta” del dedo.
● Si bien la ficha de la ilustración anterior no lo contempla, se utilizan también fichas dactiloscópicas que reservan una espacio para una toma en conjunto de los dígitos y de este modo dejar constancia del orden natural de los dedos, evitando y previniendo el caso de equívocos en el orden de la impresión. Esto último suele suceder debido a la inexpericencia del técnico ó bien por la falta de predisposición del sujeto a ser reseñado, caso común entre las comunidades carcelarias o en el registro de antecedentes de un delincuente. Además, es una impresión que refleja la forma de contacto de los dedos en una situación normal, es decir, es el campo que se esperaría encontrar en la escena del hecho.


Puntos Característicos. Definición.
Estos son pequeños detalles ó particularidades que presentan las líneas papilares en su recorrido, los cuales han sido previamente prefijados y que permiten al investigador basar su conclusión afirmativa (positiva ó negativa, ya que no siempre el resultado es el de identificación), de identidad Papiloscópica.
. .1. Punto: expresión mínima de una línea. Expresión de un poro aislado.
. .2. Islote: porción de línea, mayor que el punto. Impresión de 2 a 5 poros aislados.
. .3. Cortada: línea que empieza y termina dentro del dactilograma, y por ende se pueden demarcar ambos extremos.
. .4. Terminación o Extremo de Línea: línea que posee un extremo dentro del dactilograma, perdiéndose en su continuidad fuera de la misma.
. .5. Horquilla: línea que en un momento de su recorrido vuelve sobre sí misma. En el punto de mayor curvatura podrá tener o no apéndice o cola.
. .6. Encierro: línea que en un momento de su recorrido se abre para volverse a cerrar, quedando en el interior un espacio limpio o intervenido. También puede ser hallado sólo y aislado.
. .7. Bifurcación: línea que en un punto de su recorrido, se desprende otra formando ángulo.
. .8. Doble Bifurcación o Empalme: dos líneas que en su recorrido son unidas entre sí por una tercera formando ángulos.

Locard proponia por su parte la complementación con la identificación Poroscópica, con los inconvenientes que se decribieron en Biografia de Edmond Locard.

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Identidad Papiloscópica
Determinar la identidad papiloscópica (o en este caso, dactiloscópica) de una persona es determinar si dos o más dactilogramas pertenecen a una misma persona. Es decir, comparar dos ó mas impresiones, calcos ó rastros de origen incierto con un calco tomado como verdadero y verificar si fueron estampados por el mismo dedo, de la misma mano de un misma y única persona.
El procedimiento técnico empleado para la realización de esta labor pericial se denomina cotejo o confronte, y consiste en la observación analítica comparada de dichos calcos ó impresiones entre sí.
Los requisitos a cumplimentar ordenada y cabalmente por el investigador, en el desarrollo técnico del cotejo y conforme a normas prefijadas, son los siguientes:

- 1. - Idoneidad: los Papilogramas a cotejar deben poseer condiciones suficientes de nitidez e integridad que los habilite para ser utilizados con éxito en la tarea pericial, es decir:
. — Nitidez: que los calcos resulten legibles, es decir, que halla un claro y evidente contraste entre las líneas y los espacios.
. — Integridad: los Papilogramas deben poseer la superficie suficiente para la apreciación de la cantidad de detalles congénitos de las líneas papilares, aún tratándose de parciales.
- 2.- Similitud: los Papilogramas a confrontar deben corresponder a una misma área papilar (digital, palmar o plantar). Deben ser semejantes en la conformación general del diseño que presentan las líneas en su recorrido.
- 3.- Cantidad Suficiente de Puntos Característicos: la cantidad de exigencia por la técnica para expedir una conclusión categórica e indubitable por parte del perito, está fijada por los parámetros aceptados internacionalmente. En el caso de los dactilogramas, el parámetro exigible es de 9 a 12 puntos característicos: el mínimo en caso de confrontes de calcos obrantes en fichas dactiloscópicas decadactilares; el máximo en casos de cotejos de calcos monodactilares.
- 4.- Calidad de los Puntos Característicos: los puntos característicos determinados en número suficiente deberán guardar los siguientes requisitos de calidad:
. — Exacta Coincidencia de Ubicación: se refiere al lugar preciso en que se halla el punto característico dentro del papilograma (regiones)
. — Exacta Coincidencia de Situación: los puntos característicos ya ubicados precedentemente deberán guardar entre sí igual distancia dentro del papilograma (contaje de líneas).
. — Exacta Coincidencia de Dirección: establece que los puntos característicos ya ubicados y situados deben poseer orientación similar dentro del papilograma.

Determinados por el profesional los requisitos, estará en condiciones de emitir una conclusión categórica, a la vez que afirmativa positiva sobre la identidad Papiloscópica observada, y por ende, determinativa de Identidad Física Humana.

Hasta aquí por esta vez, en la próxima entrada, completaré el estudio de huellas digitales con el trabajo en el lugar del hecho y en el laboratorio, con el revelado de huellas latentes por medio de reactivos físicos y químicos.

FUENTES CONSULTADAS
Apuntes de la cátedra “Papiloscopía I” a cargo del Prof. Iturria Ángel y Prof. Leonhardt Marcelo: UADER, Facultad Ciencia y Tecnología, Lic. En Criminalística

ALBARRACÍN, Roberto. (1971). Manual de criminalística, Buenos Aires: Editorial Policial.

GUZMÁN, Carlos. (2003). Manual de criminalística, Buenos Aires: Ediciones La Rocca.

LAGO, Pedro. ROSSET, Ricardo; (1984). El ABC del Dactilóscopo, Buenos Aires: Editorial Policial.

ENLACES RELACIONADOS EN ESTE BLOG:
Criminalística. Orígenes y definición.

09 junio, 2008

Comentario Editorial

Nuevamente saludo al lector!
Si bien en estos momentos, por causas que escapan a mi voluntad, estoy algo corto de tiempo para publicar nuevas entradas, modifiqué algunas de las ya existentes en función de los pedidos y preguntas que recibí vial e-mail. Los invito a volver a leer:
Incumbencias profesionales de técnicos y licenciados.
Investigación Criminalística
Muy pronto inauguraré la seccion "Preguntas Frecuentes" y "Libros Recomendados", que vienen a completar el nuevo ciclo que inició con "Eventos 2008" así que no dejen de enviar sus consultas.

Huellas digitales (primera parte)

Introducción
Como ya se expresara, según el concepto de Rosset y Lago (1984:9), “identidad es el conjunto de características y particularidades de origen congénito o adquirido que hacen que una persona o cosa sea ella misma, con prescindencia de toda otra de la misma especie”. En este orden de ideas, identificar sería la acción tendiente a localizar en un ser o cosa esas circunstancias que lo hacen único e irrepetible.
También se expresó que, en el caso de identidad humana, estas características no deben ser una cualidad accidental, sino permanente y que deben poder establecerse en cualquier momento, lugar y circunstancias con las mismas garantías de infalibilidad, por lo que deben basarse en elementos que acompañen al sujeto durante toda la vida y más.

Antecedentes
Hasta el siglo XVII, los únicos medios de identificación de procesados y criminales en fuga que habían demostrado mayor efectividad eran los “Métodos Bárbaros”: tatuajes, amputaciones y cicatrices que variaban con el delito imputado (ver Etapas pre-científica y errónea en
La importancia de la identidad y la identificación de las personas)
También se habló del “Método Antropométrico” o “Bertillonaje” y del “Retrato Hablado” de Bertillón (ver Los Métodos Antropométricos en
La importancia de la identidad y la identificación de las personas) que se basaban en la identificación y clasificación de características físicas de las personas. Sin embargo, los fundamentos de la técnica antropométrica no ofrecían la fiabilidad necesaria para su implantación. El mismo Bertillón (Rosset-Lago, 1984: 18) expresaba que “la antropometría es un mecanismo de eliminación; demuestra ante todo la no identidad, mientras que la identidad directa está probada exclusivamente por las señales particulares que, únicamente pueden producir la certidumbre jurídica.”

Esas líneas en los dedos...
Antes de hablar de
Juan Vucetich, conviene señalar que el estudio de las huellas digitales es por mucho anterior a él.
Hacia 1860, paralelamente, Sir William Herschel en India, y Henry Faulds en Japón realizaban sus estudios sobre las líneas digitales con fines de identificación: el primero de ellos toma su propia impresión repitiendo el procedimiento, con el mismo pulpejo, 28 años más tarde comprobando la persistencia a través del tiempo. Faulds, por su lado, estudia la aplicabilidad del estudio de las huellas digitales al ámbito criminalístico: publicó en la revista “Nature” un artículo sobre dos casos criminales en que se habían utilizado las huellas con fines identificativos, uno con resultado positivo y el otro negativo.
Posteriormente, hacia el año 1888 Sir Francis Galton, gracias a la colección que Herschel le envió, establece 42 tipos patrones con el fin de encuadrar los diseños digitales; logra la clasificación dactiloscópica de los dedos índice y pulgar, pero como complemento del sistema antropométrico de Bertillón; establece un procedimiento para el contaje de líneas digitales (se lo denomina “línea de Galton” y tiene pleno uso en la actualidad en casi todos los sistemas de identificación dactiloscópica) y fija los principios científicos fundamentales que hacen a los postulados papiloscópicos. En su libro “Finger Prints” expone todas sus experiencias y resultados sobre su técnica identificativa dactiloscópica; posteriormente publica dos obras más: “Directories” y “Blurred Finger Prints”.
En el año 1891, Henry Varigny, publica en una revista un artículo analizando y efectuando comentarios relacionados a un artículo publicado por Galton unos años antes. El artículo es entregado a
Juan Vucetich, con instrucciones de analizar la posibilidad de aplicar la identificación dactiloscópica en delincuentes. El intenso estudio que efectuó, lo llevó a confirmar que los dibujos papilares podían ser clasificados por grupos.

Dactiloscopia y Sistema Dactiloscópico Argentino (SDA)
La Dactiloscopia (dactilo: dedo; skopein: ver) es la ciencia que, en palabras de Juan Vucetich, “...comprende el estudio de las crestas papilares sitas en la cara interna de la tercer falange(pulpejo) de los dígitos de las manos, con el fin de determinar, en forma categórica e indubitable, Identidad Física Humana
Este se basa en tres postulados básicos de las crestas papilares (líneas) y surcos interpapilares (espacios entre líneas): conforman diseños que permanecen inalterables a lo largo de la vida del sujeto y que, por su infinita variedad de conformación, permiten atribuirlos a una única persona.
Resulta válido aclarar que esta “infinita variedad de diseños” puede y ha sido clasificada en base al recorrido que presentan.
Analizando la “topografía” del “dactilograma”, esto es, el conjunto de líneas y espacios, se pueden distinguir, en casi todos los casos, 3 regiones denominadas basilar, nuclear y central.


En la conjunción de estos 3 sistemas de líneas se forma lo que técnicamente se conoce como “delta”, de forma más o menos triangular. Basándose en la presencia (ó ausencia), cantidad y posición del delta, Vucetich definió 4 tipos patrones ó fundamentales:
● ARCO: todo dactilograma carente de delta.
● PRESILLA INTERNA: todo dactilograma que presente uno ó más deltas a la derecha del observado
● PRESILLA EXTERNA: todo dactilograma que presente uno ó más deltas a la izquierda del observador.
● VERTICILO: todo dactilograma que presente dos ó más deltas opuestos.

A su vez, estableció una clasificación, que es lo que permite la sistematización del método.

Clasificación Dactiloscópica
- Combinación Dactiloscópica: es la trascripción de la simbología de los diseños de los dígitos derechos como numerador y de los izquierdos como denominador.

A – 2341

I – 4311

- Individual dactiloscópica: trascripción de la simbología de los diseños de los dígitos de una persona en forma lineal, primero la correspondiente a la mano derecha y luego los de la izquierda.

A 2341 I 4311

Sub-Clasificación
Los seguidores de Vucetich, en busca de un mayor poder de discriminación de huellas, implantaron Lugo un sistema de sub-clasificación de los diseños patrones.
En la actualidad existen varios criterios: contaje de líneas, subdivisión natural, etc.
A continuación se resume el conjunto de estos criterios aunados en un solo sistema:

FUENTES CONSULTADAS
Apuntes de la cátedra “Papiloscopía I” a cargo del Prof. Iturria Ángel y Prof. Leonhardt Marcelo: UADER, Facultad Ciencia y Tecnología, Lic. en Criminalística.
ALBARRACÍN, Roberto. (1971). Manual de criminalística, Buenos Aires: Editorial Policial.
GUZMÁN, Carlos. (2003). Manual de criminalística, Buenos Aires: Ediciones La Rocca.
LAGO, Pedro. ROSSET, Ricardo; (1984). El ABC del Dactilóscopo, Buenos Aires: Editorial Policial.

ENLACES RELACIONADOS EN ESTE BLOG:Biografía de Juan Vucetich
Huellas digitales (segunda parte)

La mejor forma de encubrir un crimen es con una investigación deficiente...

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Mi nombre es Carlos Sosa, Licenciado en Criminalística, estudiante de la Lic. en Accidentología Vial de la Universidad Autónoma de Entre Ríos (UADER), Entre Ríos, Argentina.

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